La eterna picaresca española de Rinconete y Cortadillo

Rulo Pardo y Santiago Molero, sobre las tablas del Jovellanos.
Rulo Pardo y Santiago Molero, sobre las tablas del Jovellanos. / P. UCHA

La adaptación de la novela cervantina subió ayer a las tablas del Teatro Jovellanos

ALBERTO PIQUERO GIJÓN.

En la obra dirigida por Salva Bolta e interpretada de manera divertidísima por Rulo Pardo (Rinconete) y Santiago Molero (Cortadillo), que disfrutaron unas 250 personas en el Teatro Jovellanos, Alberto Conejero, su adaptador, parte del final de la aventura puesta en página por el Príncipe de los Ingenios, con el propósito de que los personajes enmienden a su autor.

Se allegan a la Corte para acabar dando con sus huesos en los calabozos y comienzan a recordar sus andanzas. Al paso, el marco histórico se amplía y traslada a los espectadores del siglo XVII al XXI. No queda títere con cabeza. Ni aquella España en la que hacía escuela de ladrones Monipodio, ni la contemporaneidad vencida por la inercia picaresca y ruin que ahora se manifiesta en la corrupción de los políticos. Escena muy aplaudida. Al final, Rinconete y Cortadillo se replantean reivindicar mejor trato a su creador. Humor lleno de inteligencia crítica y una espléndida puesta en escena y una interpretación en la que los actores también gozaron.

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