Francisco Carantoña: «Jovellanos y Azcárate son lo mejor de nuestra tradición intelectual»

Leandro Moratinos, Marcelino Gutiérrez, Montserrat López Moro, Esteban Aparicio, Ignacio García- Arango y Francisco Carantoña Álvarez, antes de la conferencia.
Leandro Moratinos, Marcelino Gutiérrez, Montserrat López Moro, Esteban Aparicio, Ignacio García- Arango y Francisco Carantoña Álvarez, antes de la conferencia. / Joaquín Pañeda

El historiador expone en el Foro Jovellanos las relaciones entre el ilustrado y el pensador leonés, autor del primer editorial de EL COMERCIO

P. ANTÓN MARÍN ESTRADA GIJÓN.

Dos figuras claves del pensamiento liberal español, la de Gaspar Melchor de Jovellanos y la de Gumersindo de Azcárate, fueron recordadas ayer por la Fundación Foro Jovellanos y el Aula de Cultura del diario EL COMERCIO con una conferencia en la casa natal del ilustrado a cargo del profesor titular de Historia Contemporánea de la Universidad de León Francisco Carantoña Álvarez. El presidente del Foro Jovellanos, Ignacio García-Arango, fue el encargado de introducir un acto de especial vinculación con la historia de este periódico y con el espíritu jovellanista ya que el conferenciante, a su condición de estudioso de la época del pensador y político gijonés, reúne la de ser hijo de don Francisco Carantoña Dubert, recordado director de este periódico y el hecho de que una de las figuras glosadas, Azcárate, fuese el autor del primer editorial del decano de la prensa asturiana. De Carantoña Dubert dijo que «me enseñó que la vida es una ventana abierta» y de las figuras glosadas que «ambas pasaron por situaciones críticas parecidas, y los dos fueron liberales y moderados». Recordó ante los ediles Esteban Aparicio y Montserrat López Moro, como hiciese el día anterior en estas páginas el conferenciante, que Azcárate tuvo en su día calle en la ciudad, la actual Munuza, pero que ahora no hay ninguna en Gijón que le recuerde. La edil, por su parte, elogió al Foro Jovellanos por su trabajo en favor de la cultura, y recordó «la importancia histórica de las dos figuras que hoy se glosan para Gijón, para Asturias y para España».

El director de EL COMERCIO, Marcelino Gutiérrez, fue el encargado de introducir al ponente. Tuvo en su intervención palabras de recuerdo para Carantoña Dubert, señalando su implicación en la puesta en marcha del Foro Jovellanos, una tarea en la que «persistió, defendió y avaló en toda su trayectoria». Elogió al conferenciante, destacando «el rigor que siempre ha aplicado a sus investigaciones y trabajos» y reivindicó el pensamiento de Gumersindo de Azcárate (hijo de gijonesa y siempre unido a nuestra ciudad), expresado en las ideas publicadas en aquel primer editorial de EL COMERCIO, que en su opinión «no perdieron su vigencia en el siglo XX y la conservan en el XXI».

El profesor Carantoña evocó con afecto su estrecha relación con este periódico -«Lo leo desde que era niño y sigo haciéndolo ahora en León»- y también al jovellanismo que le inculcó su padre. Comenzó su conferencia advirtiendo que no pretendía «comparar las figuras de Jovellanos y Azcárate, sino ponerlas en relación». Singularizadas cada una de ellas en su propio tiempo y en su particular pensamiento encontró en ambos tres rasgos comunes «los dos fueron reformistas, pragmáticos y anglófilos», unas características no siempre unidas en otros intelectuales españoles. Los dos creyeron en la educación como motor para el progreso de los pueblos, ejercieron la política y conocieron en la época final de sus vidas situaciones críticas. «Jovellanos fue encarcelado en Bellver por sus críticas a los abusos de Godoy y por sus muchos enemigos, y Azcárate fue expulsado de la Universidad por oponerse al Decreto de Orovio contra la libertad de cátedra», recordó.

Carantoña contextualizó el afán reformista de ambos pensadores. «Jovellanos cree en el progreso desde la Ilustración en una época optimista: la de Carlos III, en la que se pensaba que las cosas se podían cambiar desde arriba» y Azcárate, «en la de Isabel II, un tiempo de cierto optimismo por el avance de la industrialización y otros cambios, aunque marcado por la corrupción política». El político leonés, uno de los impulsores de la Institución Libre de Enseñanza, destacó también por sus gestiones para conseguir que el ferrocarril de El Ferrol pasase por la costa y por Gijón, por lo que recibió el título de Hijo Predilecto de la ciudad. Salvando todas sus diferencias, a los dos pensadores liberales les podría unir el proverbio inglés con el que Azcárate concluía un texto en memoria de Jovino y que sirvió de colofón a la conferencia: «trabajar, buscar, hallar y no rendirse». Representan, cada uno en su tiempo: «lo mejor del liberalismo social español y de nuestra tradición intelectual», concluyó.

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