«Yo no hago trucos, hago milagros»

Anthony Blake. /  M .ROJAS
Anthony Blake. / M .ROJAS

Anthony Blake, que hoy estrena espectáculo en el Teatro Filarmónica de Oviedo, pide una regulación del sector para evitar fraudes

MIGUEL ROJO GIJÓN.

Anthony Blake lleva 36 años dedicado a hacer creer al público lo que no es, pero siempre con su permiso. «Salvo algún espectáculo de magia que hice al principio, en alguna boda y alguna comunión, siempre me pareció que el mentalismo era la magia del futuro», explica. Eso sí, cuando se pone serio deja claro que lo suyo es un oficio como cualquier otro, y que para que funcione tiene que quedar claro la relación entre el artista y sus espectadores. «Lo mío es un espectáculo y el que paga una entrada sabe a lo que va», advierte. Por eso, lamenta que otros traten de aprovecharse de la gente presumiendo de poderes que no tienen. «Solo tienes que poner la televisión a la una de la madrugada y ver a alguno de esos que te mandan 'bendiciones'», pone como ejemplo. «La única capacidad que tienen es una gran intuición. Muchos de ellos son conscientes de que lo que hacen no tiene fundamento alguno, pero dan a entender que tienen poderes. Mientras en este país no haya reglamentación sobre todo esto, seguirá habiendo gente que se aproveche».

Él mismo trató de llevar al Congreso una iniciativa «a través de dos diputados asturianos», pero no salió nada adelante. «En Estados Unidos, los echadores de cartas, los videntes y este tipo de gente, tienen la obligatoriedad de decir que lo que hacen no tiene base científica. Avisar de que es un juego y dejar claros los precios. A partir de ahí, si la gente acepta, pues no se puede decir nada. A mí lo que me molesta es que cualquiera, sin ningún tipo de conocimiento ni formación, pueda poner un cartel de 'vidente' en la puerta y no pasa nada. Si yo pusiese uno que dice 'médico' en la mía, en quince días estaría en la cárcel», explica.

Esta tarde, en Oviedo, estrena el espectáculo 'Prácticamente improbable', en el Teatro Filarmónica a las 21 horas. «Cuatro señores van a estar en el escenario haciendo cosas, y todo estará predicho», adelanta. Y advierte de lo fácil que es que nos engañen. «Si cuando vienes a un espectáculo de magia o mentalismo tratas de encontrar el truco y no eres capaz, imágínate cuando estás en la calle despistado». De eso trata un poco este espectáculo. «Es una provocación sobre la ingenuidad, con una participación muy alta por parte del público y una parte final muy misteriosa que juega más con las sensaciones y los recuerdos del espectador». Y hasta ahí puede leer.

Un espectáculo clásico, pero innovador. Y asegura que no habrá referencias a las elecciones catalanas ni a la Lotería de Navidad. «No me interesa nada lo de Cataluña y lo de adivinar el Gordo es como si Picasso intentara pintar un segundo 'Gernika'. Eso lo hice una sola vez y se sigue hablando de ello. Fue en 2002, hace ya quince años», recuerda. Así que 90 minutos de entretenimiento en los que todo será fruto de la imaginación del espectador. Y de la habilidad de Anthony Blake.

-Porque en todo lo que hace hay truco, ¿no?

-Yo no hago trucos, hago milagros.

Contenido Patrocinado

Fotos

Vídeos