«Los hermanos Goncourt eran capaces de pintar con palabras»

Havel, en Oviedo. /  M. ROJAS
Havel, en Oviedo. / M. ROJAS

Presenta hoy en Oviedo su edición del 'Diario' de los hermanos Goncourt, un retrato de la vida literaria francesa de la segunda mitad del XIX José Havel Escritor y crítico de cine

MIGUEL ROJO GIJÓN.

En los últimos 130 años, esta obra solo se había traducido al castellano en dos ocasiones. La primera, en los años 30 del siglo XX, de autor anónimo; otra en México, en el año 2016, centrada exclusivamente en el año 1863. Por eso, José Havel, traductor, escritor y crítico de cine, además de colaborador de este diario, cree que «era necesario que alguien lo hiciese». De la mano de la editorial Renacimiento acaba de ver la luz el primero de los volúmenes previstos, el que recoge el 'Diario. Memorias de la vida literaria' de los hermanos Goncourt, Jules y Edmond, entre los años 1851 y 1870, que tendrán continuación con otro volumen, firmado solo por Edmund tras la muerte de su hermano. Esta tarde lo presenta en la librería Cervantes de Oviedo (19 horas), acompañado por José Luis García Martín y el editor, Abelardo Linares.

-¿Por qué era necesaria una edición de estos diarios?

-Estamos hablando de una obra capital dentro de su género. Es el primer diario literario propiamente dicho y a la hora de escribirlo muestra una libertad total por parte de sus autores. Además es una fuente documental interesantísima para conocer el ambiente cultural de la segunda mitad del siglo XIV en Francia. Muestran la vida en la corte, a los artistas, sus veladas, sus salones literarios, las actividades campestres, obras de teatro, visitas a cárceles, a hospitales, a la morgue. Pero también miran al pueblo, al que no veían con simpatía, más bien lo detestaban. Muestran a personajes como Matilde Bonaparte o Lapaïva, una de las cortesanas más famosas del momento. Hay hasta una visita a un burdel de la época.

-Sus autores, los hermanos Goncourt, son unos auténticos personajes.

-Tienen el mérito de ser los inventores del naturalismo, tanto en lo teórico como en lo literario. Tienen un estilo cultista, elevado, con muchos neologismos. Ellos pintaban con palabras, traducían maneras y técnicas pictóricas a la escritura, lo que da un ritmo muy peculiar a las frases. Tal era su preocupación por el estilo que hasta vendieron sus trajes de etiqueta para salir menos y tener más tiempo para estudiar, leer y escribir. Ellos mismos pensaban, y así se creyó mucho tiempo, que la muerte de Jules fue por agotamiento intelectual. Ahora se sabe que murió de sífilis.

-El relato de la muerte de su hermano desde el punto de vista de Edmond es una de las partes más dramáticas del texto.

-Empieza contando los síntomas y después describe cómo se consumió mental y físicamente, en un camino que fue de regreso a la infancia antes de morir. Contó esa agonía para dejar constancia de ella, prácticamente hora a hora. Quien haya acompañado a un ser querido durante la muerte va a proyectar sus vivencias. Quien no lo haya hecho, se va a hacer una cabal idea de cómo es esa batalla que todos acabamos perdiendo.

-Otro de sus grandes atractivos es la descripción que hacen de la sociedad de la época.

-El diario se subtitula 'Memorias de una vida lteraria' y, evidentemente, eso abarca toda la vida intelectual. Con ese falso directo que da la palabra presentan a esta gente como pillándoles desprevenidos. Cuentan situaciones, anécdotas, conversaciones que sus protagonistas no pensaban que iban a hacerse públicas. A pesar de que estaban obsesionados con la precisión, con la verdad, y que procuran ser siempre objetivos, dan su opinión y de ahí vinieron algunos escándalos. Muchos se enfadaron con ellos. Los vanguardistas les atacaban por su estilo. Ellos querían llevar el francés al límite para extraer todas sus posibilidades y llegan a incurrir en incorrecciones lingüísticas, pero de forma deliberada. Emilia Pardo Bazán, que los conoció, les llegó a comparar con Góngora y Churriguera.

Contenido Patrocinado

Fotos

Vídeos