El hombre de las mil voces

Juan Perucho. :: E. C./
Juan Perucho. :: E. C.

El actor de doblaje Juan Perucho imparte hoy y mañana un curso integral en Gijón

ALBERTO PIQUERO

Si sólo se le escucha la voz, a Juan Perucho (Cuenca, 1957) se le podría confundir con Peter Griffin, de la serie televisiva 'Padre de familia'. O pensar que es quien regenta el mostrador de la taberna de Moe, de 'Los Simpson'. Pero salgamos del error, no es un dibujo animado, sino uno de los actores de doblaje más acreditado, incluyendo en su nómina además de a los mencionados, una infinita presencia vocal que ha tomado el cuerpo de Bob Hoskins, Tom Arnold, Seth Macfarlane o Hank Azaria. Más de siete mil trabajos han llevado su timbre.

Hoy y mañana impartirá un curso integral de doblaje en la EDAS (Escuela de Doblaje de Asturias). Y dice que, aunque le gusta mucho la docencia y la ha ejercido, nunca se había visto en el brete de condensar en un par de jornadas lo que quiere transmitir a los asistentes. Con todo, su idea es «la de mostrar los cuatro secretos fundamentales del trabajo», cuyo primer mandamiento «es la interpretación». Porque «la cuestión no es tener una voz bonita, sino interpretar». Del mismo modo que, señala en un símil afortunado, «no basta con tener unas manos bonitas para saber tocar el piano». Con una muy notable experiencia en el oficio, explica que «los actores de doblaje son más conocidos en Estados Unidos o en Japón que en España, pero al fin y al cabo esta es una profesión anónima», lo que acepta sin objeciones. Otra cosa es que el gremio se hubiera ido deteriorando, «sobre todo, porque comenzó siendo artesanal y paulatinamente los procesos industriales lo convirtieron en una fábrica de chorizos», alusión a los embutidos, que no haya malentendidos. La huelga que los actores de doblaje hicieron el pasado mes de abril por esos motivos, al parecer, obtuvo algún fruto: «Hemos logrado que se respete la calidad del trabajo un poquito».

De cuantos personajes han pasado por sus cuerdas vocales, se queda con Moe, de 'Los Simpson'. «Es un solitario, intratable, raro, misógino... Pero se hace querer».

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