Un iceberg tan grande como la mitad de Asturias

Un iceberg tan grande como la mitad de AsturiasGráfico

Un bloque de hielo de 5.800 kilómetros cuadrados se desprende de la Antártida

LUIS ALFONSO GÁMEZ BILBAO.

Un iceberg de un billón (un millón de millones) de toneladas flota en mar de Weddell, en el océano Antártico. Bautizado como A68, se ha desprendido de la barrera de hielo Larsen C, en la costa oriental de la península Antártica. Mide unos 5.800 kilómetros cuadrados -la superficie de la provincia de Alicante o la mitad de Asturias- y se separó de la plataforma helada entre el lunes y el miércoles, informaron ayer los científicos del proyecto MIDAS, un programa de la universidad galesa de Swansea que estudia los efectos del cambio climático en el continente helado. La fractura del iceberg, uno de los diez más grandes conocidos, fue confirmada el martes por el satélite 'Aqua' de la NASA. La fisura de Larsen C, plataforma de hielo que flota sobre el océano, nació hace varios años, pero permaneció prácticamente estable hasta que en enero de 2016 empezó a crecer. Desde entonces, su evolución ha sido controlada por la constelación de satélites 'Sentinel' de la Agencia Espacial Europea. En enero pasado, explicaba ayer la ESA, creció 20 kilómetros y, tras varios meses de parón, otros 16 en mayo. A finales de junio siguió creciendo y, lo que es más importante, si hasta entonces había seguido un curso paralelo a la costa del mar de Weddell, giró a la derecha, con lo que el desgajamiento parecía inminente.

La pérdida de A68 supone una reducción de más del 12% en la plataforma helada Larsen C -cuya superficie es de unos 50.000 kilómetros cuadrados- y ha cambiado para siempre el paisaje de esa región de la Antártida. Aunque la barrera de hielo volverá a crecer, los científicos creen que será a partir de ahora menos estable y podría seguir los pasos de Larsen B, que se desintegró casi totalmente en febrero de 2002 tras sufrir en 1995 una fractura similar. «Aunque es algo natural, y no somos conscientes de ninguna conexión con el cambio climático provocado por el hombre, esto coloca a la plataforma en una posición muy vulnerable», advertía ayer el glaciólogo Martin O'Leary, investigador del proyecto.

«Hemos estado anticipando el desgajamiento durante meses, y nos ha sorprendido cuánto tiempo han tardado en abrirse los últimos kilómetros de la grieta. Vamos a seguir monitoreando tanto el impacto de esta fractura en la plataforma de hielo Larsen C como el destino de este enorme iceberg», indicaba Adrian Luckman, de la Universidad de Swansea e investigador principal de MIDAS. «Este iceberg es uno de los más grandes registrados y su futura evolución es difícil de predecir. Puede permanecer en una sola pieza, pero es más probable que se rompa en fragmentos. Parte del hielo puede permanecer en el área durante décadas, mientras que otros fragmentos del iceberg pueden derivar hacia el Norte, hacia aguas más cálidas».

A pesar de su gran tamaño -contiene la misma cantidad de agua que el lago Ontario-, el nuevo iceberg no tendrá ningún efecto directo en el nivel del mar porque la plataforma de hielo Larsen C, que tiene un grosor de entre 200 y 600 metros, ya flota sobre el océano al borde de la península Antártica. Al igual que un cubito de hielo que se derrite en un combinado no hace que suba el nivel de líquido en el vaso, un iceberg que se desprende de una masa de hielo ya flotante no hace que aumente el nivel del mar.

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