Letras con nombre propio

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La XXX Semana Negra falla sus premios Dashiell Hammett, Memorial Silverio Cañada, Rodolfo Walsh, Celsius 232 y Espartaco

Jessica M. Puga
JESSICA M. PUGAGijón

Los nervios dieron paso al júbilo y las felicitaciones. Al amparo de la XXX Semana Negra se han fallado los premios Dashiell Hammett, Memorial Silverio Cañada, Rodolfo Walsh, Celsius 232 y Espartaco, que ponen en valor tanto a autores consagrados en el género como a debutantes y a obras de no ficción, de fantasía e históricas. Un salón lleno de escritores, amigos y familiares esperaba a que Ángel de la Calle, codirector de la Semana Negra, y representantes del jurado encargado de la elección, hicieran públicos los nombres de los cinco ganadores de esta edición.

Para David Llorente (Madrid, 1973) fue el más codiciado, el Dashiell Hammett a la mejor novela negra del año, por 'Madrid frontera', una obra dura en la que el autor pone en una balanza a las clases bajas de una ciudad y a los mandamases que niegan la realidad social actual. "Este premio sirve de avituallamiento para reafirmarme en la idea de seguir escribiendo y de no dejar de hacerlo nunca", apuntaba poco después de saberse ganador.

José María Espinar (Granada, 1974) calificó la sensación de recibir el Memorial Silverio Cañada de "brutal" y "solo comparable con la primera vez que mi mujer me dijo te quiero". En 'El peso del alma', su primera novela de género negro, presenta al detective Milton Vértebra, quien se ve inmerso en un complejo caso donde los intereses científicos y los principios morales chocan dejando un rastro de misteriosas muertes. La obra ya le valió hace unos meses el Premio Novela Negra Ciudad de Getafe.

El Rodolfo Walsh, que premia a obras de no ficción del género negro, fue para 'La tinta del calamar. Tragedia y mito de Rambal', de Miguel Barrero (Oviedo, 1980), quien agradeció a Gijón, en general; y a la Semana Negra, en particular, no solo el premio, sino también la vocación. "Este es un reconocimiento internacional a un libro que nació en esta ciudad, en la Semana Negra, que es mi casa desde hace 12 o 13 años y que antes de serlo, era un sitio que yo frecuentaba con mucho gusto porque veía y hablaba con autores. Me hice escritor por varios factores, y uno, sin duda, es la Semana Negra", confesó. En su novela recupera el asesinato de Alberto Alonso Blanco, cuyo cadavér apareció en la madrugada del 19 de abril de 1976 conmocionando al barrio de Cimadevilla.

La novela de ciencia ficción y fantasía tiene al Premio Celsius 232 como valedor. Este año se lo llevó Sofía Rhei (Madrid, 1978) por 'Róndola', una obra en la que mezcla feminismo, fantasía y humor, factor este último que la autora cree que ha sido determinante para que el jurado se decantara por ella. "El humor es un género que ahora mismo, en España, no goza de gran popularidad, espero que ahora vaya hacia adelante", explicó.

Javier Azpeitia (Madrid, 1962), por 'El impresor de Venecia', se llevó el Premio Espartaco de novela histórica, aunque no estaba en el Hotel Don Manuel para conocer el veredicto en directo. En esta novela, el autor viaja al Renacimiento de la mano de un impresor legendario y plasma el nacimiento del negocio de los libros.

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