La leyenda del insumergible

La mayor réplica del mundo del ‘Titanic’ hará escala en Gijón a partir del 1 de diciembre, dentro de una muestra para bucear en los misterios que todavía rodean al barco.

La leyenda del insumergible
P. A. MARÍN ESTRADAGIJÓN.

En la madrugada del 12 de abril de 1912 el ‘Titanic’ se hundía en las aguas heladas de Terranova y con él la vida de más de mil quinientos pasajeros. Naufragaba el sueño del transatlántico insumergible y emergía sin embargo el mito. Desde entonces la estela legendaria de una de las mayores catástrofes marítimas del siglo XX no ha dejado de arrastrar a legiones de investigadores, coleccionistas, admiradores o simples curiosos. El próximo 1 de diciembre, Gijón se convertirá en una más de las diversas ciudades que ya han acogido la que se considera la mejor exposición monográfica sobre el ‘Titanic’ y en la que se ofrece una oportunidad única de adentrarse en algunos de los mayores secretos que aún sigue desvelando su memoria viva. La Fundación Titanic, que preside Jesús Ferreiro, es la responsable de esta muestra, que cuenta con el patrocinio de Divertia y del diario EL COMERCIO.

La joya de la corona de la exposición ‘Titanic, The Reconstruction’ será, como no podía resultar de otro modo, el propio vapor, recreado en una minuciosa réplica a escala 1:30 y en cuya tarea, el equipo dirigido por el prestigioso maquetista Enric Calvo ha tenido que emplear prácticamente el mismo tiempo que llevó la construcción del buque original en los astilleros de Belfast. Con sus 12 metros de eslora, una manga de 4,5 metros de ancho y 3,9 de altura, el Titanic que podrán ver los visitantes gijoneses, reproduce a escala hasta los más pequeños detalles del exterior y el interior del transatlántico: desde las hamacas de cubierta en las que los pasajeros disfrutaban del viaje en las horas más plácidas de cada jornada, a los lujosos camarotes de los huéspedes de primera clase o los mucho más modestos habitáculos de quienes se habían embarcado en segunda o tercera clase; de la Cabina Marconi, en la que se dirigía el rumbo del buque a las calderas que los fogoneros no dejaron de atizar con carbón en ningún momento para mantener al barco con luz hasta su inmersión definitiva. Un auténtico peregrinaje por los interiores de una nave que albergaba en su imponente casco el mayor hotel de lujo y el mayor restaurante de lujo del mundo cuando partió de Southampton rumbo a Nueva York.

Además de la réplica del ‘Titanic’, más de doscientos objetos, piezas originales en su mayoría, contribuyen a recrear la vida a bordo del transatlántico y las historias personales de los más de dos mil pasajeros que viajaban en el buque en aquella su primera y última travesía. Trajes de época, joyas que llevaban los viajeros más acaudalados o los instrumentos de la orquesta que se hundió sin dejar de tocar, son algunas de las piezas que se podrán contemplar en la exposición. También un auténtico modelo de Brush D24, un vehículo fabricado en Detroit el mismo año de la construcción del Titanic y considerado el automóvil más antiguo del mundo que aún puede circular.

La exposición

Fechas. Entre el 1 de diciembre y el 6 de enero en los jardines del Náutico, frente a la playa de San Lorenzo, en Gijón.

Contenido. La pieza más espectacular es una maqueta del ‘Titanic’, a escala 1:30, de doce metros de largo y unos cuatro metros de altura, con todo lujo de detalles. Además hay objetos, documentos e imágenes originales del barco, así como reproducciones.

Curiosidad. También se podrá ver el Brush D24, un coche que fue fabricado el mismo mes y el mismo año que el ‘Titanic’ y es el automóvil más antiguo del mundo que todavía puede circular.

Noticias. También se recogerán las noticias publicadas en EL COMERCIO los días posteriores a la catástrofe. Arriba, una de las primeras informaciones: «La espantosa tragedia del ‘Titanic’. Se ahogan más de mil pasajeros.»

La colección expuesta en los 1.000 metros cuadrados de la carpa instalada en los Jardines de la Reina es el fruto de años de búsqueda e investigación emprendidas por la Fundación Titanic desde su creación en 2006. Su presidente, el periodista Jesús Ferreiro, desde la dirección de su programa radiofónico Onda Pesquera y su experiencia en el medio marítimo, ha logrado entrevistar a un buen número de los supervivientes de la tragedia, cuyos relatos sirven de guía al visitante de la muestra en el recorrido por cada una de sus partes.

Un audio de una hora y media de duración –el tiempo que tarda en verse la exposición– acompaña a cada visitante en su periplo por las interioridades del mítico transatlántico y un documental especialmente filmado para la ocasión le servirá para completar la historia, siempre inagotable de sorpresas, del buque que fue leyenda antes ya de zarpar hacia su aciago destino en el mar de Terranova.

Los más pequeños tendrán igualmente la oportunidad de realizar su propio recorrido a través de visitas didácticas en las que, tras conocer la historia del ‘Titanic’ y haber contemplado su réplica a escala, podrán también dar rienda suelta a su creatividad artística para dibujar su particular versión dibujada del mito. Las obras realizadas por los niños tendrán su propia exposición abierta al público y sus pinturas servirán para algo más, ya que con ellas apoyarán los proyectos solidarios de la ONG del Padre Ángel Mensajeros de la Paz.

Y si el ‘Titanic’ no logró en su singladura llegar a su destino en Nueva York, la exposición que recrea su historia lleva años fondeando en numerosos puertos de España y del resto del mundo. Su última escala tuvo lugar en Santander y fue visitada por más de 25.000 personas. En nuestra ciudad se espera una acogida similar o superior en el algo más de un mes que estará abierta: desde el 1 de diciembre al 7 de enero. Los visitantes gijoneses tendrán un regalo especial: la posibilidad de conocer cómo informó el diarioEL COMERCIO de una de las mayores catástrofes marítimas de la época moderna, con materiales de su hemeroteca histórica. Hace ya más de un siglo que comenzó la leyenda del ‘Titanic’ y ahora llega a Gijón para que nadie se la pueda perder. Habrá que pagar entrada, y dentro de poco se harán públicos los precios.

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