El Comercio
Rafael Chirbes.
Rafael Chirbes. / EFE

Un pintor homosexual centra la novela póstuma de Chirbes

  • Vuelve Chirbes con esta narración a un tiempo crucial en su obra, los años posteriores a la muerte de Franco en los que se plantaron lo cimientos de la España corrupta del pelotazo y la especulación

La muerte sorprendió a Rafael Chirbes revisando 'París-Austerlitz', la novela que Anagrama publicará a principios de 2016 y que era un querido y viejo proyecto del escritor valenciano, fallecido el pasado sábado. Chirbes corregía en su casa valenciana de Beniarbeig esta novela que toma su título de la estación parisina. La protagoniza un pintor homosexual formado en los años de la Transición y con su amante hospitalizado.

Vuelve Chirbes con esta narración a un tiempo crucial en su obra, los años posteriores a la muerte de Franco en los que se plantaron lo cimientos de la España corrupta del pelotazo y la especulación. Jorge Herralde, editor de Anagrama, advierte que es «otro tipo de novela» que «nada tiene que ver» con 'Crematorio' o 'En la orilla'. Sus editores describen la que será la novela póstuma de Chirbes como «una historia de amor en la que trata la naturaleza del dolor».

El autor de 'Crematorio' parece alejarse de los abusos anteriores a crisis y sus terribles efectos para adentrarse en el proceloso mundo de los afectos, en el se dan de nuevo implacables relaciones de poder y cruces de intereses. Chirbes es fiel a su estilo acerado y certero, alejado de la pedantería y con frases cinceladas con precisión de orfebre. Trabajó Chirbes un buen puñado de años en una novela más breve que otras de su no muy extensa bibliografía pero igual de implacable. Conecta de alguna manera con 'Mimoun', su primera novela publicada en 1988 y en la que el escritor abordó las relaciones de un profesor de español -como él- en un Marruecos decrépito que acoge en la aldea de Mimouna una heterogénea colonia de expatriados españoles, alemanes e italianos, muchos homosexuales. También con 'La lucha final'en la que Chirbes entrelazó en 1991 las voces de tres personajes desengañados del felipismo: Carlos, Amelia y Ricardo, un escritor homosexual.