El Comercio

José Luis García Martín presentará hoy con el viceconsejero de Cultura su aportación a la Biblioteca de Asturias.
José Luis García Martín presentará hoy con el viceconsejero de Cultura su aportación a la Biblioteca de Asturias. / MARIO ROJAS

García Martín dona su biblioteca a Asturias

  • Primeras ediciones, cartas, revistas y fotos integran este legado que «recrea la intrahistoria de la poesía»

  • Ya son 700 las referencias del escritor añadidas a la colección de la Pérez de Ayala, donde prosigue «intensamente» el trabajo de catalogación

Decenas de libros, casi todos primeras ediciones; miles de cartas, todas manuscritas; fotografías que nunca hasta ahora habían salido del ámbito privado y suplementos literarios que fueron testigos de las primeras andanzas narrativas y poéticas de los que luego se hicieron grandes escritores y poetas. Eso es lo que José Luis García Martín dona a la Biblioteca de Asturias Ramón Pérez de Ayala en un gesto que no solo lleva impreso el símbolo literario y poético, sino también el sentimental, porque cada libro y cada pieza esconde, «sin ninguna duda», un retazo de su vida. «Son una parte de mí muy importante. De hecho, cada volumen está dedicado y cargado de recuerdos, igual que cada foto representa un momento especial de mi pasado», dice el escritor, poeta, editor y profesor de la Universidad de Oviedo, que colabora con EL COMERCIO, para quien, sin embargo, son las cartas, las más de 3.000 cuartillas manuscritas, las que «logran recrear una especie de intrahistoria de la poesía».

Se cruza misivas García Martín con Vicente Aleixandre, con Dionisio Ridruejo, Celaya, Miguel d'Ors, Bousoño, Tovar Llorente, Javier Marías y, entre otros muchos, por supuesto, con sus queridos Ángel González y Víctor Botas. Está su generación, pero también la que le precede y todos aportan su propia letra para hablar del papel de la poesía. Son la esencia literaria de la segunda mitad del siglo XX y comparten títulos, experiencias literarias, críticas y sentimientos dibujando todo un universo que ahora su custodio pone ante la mirada de todo el que quiera conocerlo.

El trabajo de catalogación aún está abierto, «aunque las cartas, por ejemplo, aparecen todas ya con su propio resumen en la Biblioteca». En realidad, el legado de García Martín, que irá creciendo con el tiempo, supone ya 700 entradas -que también irán creciendo- en el catálogo de la Pérez de Ayala.

Desde los años 70

La historia que encierra la donación de este escritor asturiano nacido en Cáceres (Aldeanueva del Camino, 1950) comienza en los años 70. «Fue justo cuando empecé a escribir», relata. Los títulos, las cartas, las fotos y las revistas datan de ahí hacia adelante. Pero la trascendencia del legado no se limita a ese tiempo en que Aleixandre, por ejemplo, entraba en la etapa final de su vida y Dionisio Ridruejo acariciaba ya casi la muerte.

Al introducir en ese mundo creado en su biblioteca y en su archivo -que ahora es de todos-, a quienes le alimentaron intelectualmente, logra que la aventura literaria comience mucho antes de esa década. De todos modos, prevalecen los nombres de su generación y, con ellos, el viaje hacia este presente. De algunos, como de Víctor Botas, se puede vislumbrar, incluso, su viaje iniciático hacia la poesía.

Y es que uno de los apartados de la donación, que se estructura en varios, el que se refiere a sumplementos literarios, ofrece la particular primera mirada de «muchos grandes autores de hoy».

También es muy singular la estampa literaria que aporta el apartado fotográfico, «con encuentros e imágenes inéditas de escritores como Andrade o Francisco Brines», por mencionar alguno de los muchísimos que campan en torno a García Martín, que no solo reúne a narradores y poetas españoles, sino también portugueses.

El fondo ha sido legado por «un solo motivo.«Ser útil en el presente», pero sobre todo en el futuro. Quién sabe si dentro de cien años tendrá un notable valor», dice García Martín, que este mediodía presentará su donación en la Biblioteca de Asturias, en un acto que presidirá el viceconsejero de Cultura, Vicente Domínguez.