El Comercio

«Las bibliotecas han sido mi casa»

José Luis García Martín, frente a los títulos literarios que ha donado a la Biblioteca de Asturias. En el recuadro, una de las cartas que le envió Vicente Aleixandre.
José Luis García Martín, frente a los títulos literarios que ha donado a la Biblioteca de Asturias. En el recuadro, una de las cartas que le envió Vicente Aleixandre. / MARIO ROJAS
  • García Martín dona a la Pérez de Ayala cartas, revistas, primeras ediciones y fotografías que dan cuenta de la poesía española de las últimas cuatro décadas

La vida de José Luis García Martín (Aldeanueva del Camino, Cáceres, 1950) no sería la misma sin las bibliotecas. De hecho, asegura: «Durante años han sido mi casa». De ellas sacó sus primeros libros cuando era crío y a ellas recurrió cuando los estudios o el ocio se lo requerían. «Sé lo que tienen de bueno y de malo», dice, y, por eso, ha querido formar parte de ellas. Y a lo grande además, donando a la Biblioteca de Asturias Ramón Pérez de Ayala decenas de libros, miles de cartas manuscritas, revistas y fotografías que dan cuenta de la poesía hecha en este país en las últimas cuatro décadas. «He formado parte de esta historia y sé que al guardarlo en la Biblioteca estará todo bien guardado y localizado, permitiendo la consulta de cuantos estén interesados», explicó.

No sin filtros, por supuesto, pues José Luis García Martín ha seleccionado qué material era merecedor de descansar en las estanterías de la Biblioteca de El Fontán. «Se podrán encontrar poetas muy buenos, quizá no conocidos, pero cuya obra destaca por valiosa», apuntó el escritor, poeta, editor y profesor de la Universidad de Oviedo, además de colaborador de EL COMERCIO, en el acto de presentación celebrado ayer en la biblioteca ovetense, al que asistió el viceconsejero de Cultura, Vicente Domínguez, quien agradeció el gesto a su amigo y compañero de facultad por «convertir la biblioteca en fuente fundamental para el estudio de la poesía española».

Historia reciente es lo que desprende el extensísimo legado que ya espera a pasar por el registro para su catalogación definitiva. Tres generaciones literarias están presentes. «No faltan las cartas de los maestros con los que me escribí cuando empecé, en 1972. Tampoco de la generación de poetas de los años 50 y de los coetáneos, que quizá sean las más interesantes porque en ellas debatimos de la forma de hacer poesía en la época que nos tocó vivir», destacó García Martín. Material no exento de anécdotas como los sobres que le mandaba Carlos Bousoño en los últimos años del franquismo, en los que los sellos, con la imagen Caudillo, están puestos del revés. No faltan misivas con nombres como los de Vicente Aleixandre -«quien me dio la bienvenida al mundo literario al enviarme la primera carta a principios de los 70»- Dionisio Ridruejo, Celaya, Miguel d'Ors, Bousoño, Tovar Llorente, Ángel González o Víctor Botas.

Precisamente para el autor ovetense fueron parte de las miradas en la jornada de ayer, pues, además de formar parte de la donación altruista de García Martín, se presentó la edición facsimilar de la revista literaria 'Jugar con fuego', que sirvió como punto de encuentro entre ambos.