El Comercio

Carrera romana por las calles de Gigia

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Las legiones romanas se hicieron fuertes en las inmediaciones del Palacio de Revillagigedo, donde comenzó la yincana. / FOTOS: DAMIÁN ARIENZA

  • La Fundación Princesa de Asturias homenajeó a la historiadora británica Mary Beard con una yincana

En la Biblioteca del Campus de Humanidades de la Universidad de Oviedo (12 horas). Maratón de ediciones en Wikipedia, para generar contenidos sobre mujeres relevantes del mundo clásico.

Richard Ford y Mary Beard se unen hoy a Hugh Herr, el primero de los galardonados en llegar a Asturias y comenzar su agenda de actividades.

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  • Yincana romana por Gijón

Gigia volvió ayer a ser parte del Imperio Romano por unas horas de la mano de la historiadora británica Mary Beard y de la imaginación del dúo Aventuras Literarias. Más de medio millar de participantes tomaron parte de la yincana organizada por la Fundación Princesa de Asturias para homenajear a su galardonada en Ciencias Sociales y que discurrió por nueve escenarios del centro de la ciudad, cada uno con su pista preparada para que los concursantes la desvelaran.

La salida para la prueba se daba a las once y media de la mañana, casi a la misma hora en que iban llegando a la meta del Campo Valdés los corredores de los 10 Kilómetros de Gijón. Los participantes de una y otra carrera casi se cruzaban por los alrededores de la plaza Mayor, mientras decenas de paseantes aprovechaban el buen tiempo para solazarse por el Muro o por el paseo del Muelle. El punto de partida era el hall del Palacio Revillagigedo, custodiado para la ocasión por un retén de legionarios del César, a quienes no faltaba su sección móvil en forma de cuadriga. Desde allí marchaban los más madrugadores hacia los distintos puntos del recorrido, mientras a las puertas del centro cultural se formaba una larga cola para inscribirse presencialmente en la yincana.

La primera etapa conducía a los vestigios de la muralla romana frente a la Torre del Reloj donde les aguardaba el mismísimo autor de los Oráculos de Astrampsico (definida por Mary Beard como «una de las obras más intrigantes de la literatura clásica») para instruirlos en su singular método de consulta del futuro y ayudarles, en la medida, de lo posible a desvelar la primer pista.

El Patio del Museo Casa Natal de Jovellanos era el siguiente lugar de paso de la yincana. En él se recordaba la llamada Ley de las Doce Tablas, el primer compendio escrito de normas romanas recopilado a mediados del s.V a.C. y del que la historiadora británica afirma que: «Abren una ventana a algunas de las inquietudes de los romanos de la República, desde preocupaciones de magia hasta cuestiones tan enrevesadas como si era posible enterrar un cadáver con sus dientes de oro».

Las vallas y redes de las obras de rehabilitación de la antigua Tabacalera, en la plaza Arturo Arias, recreaban diversos grafitis hallados en las ruinas de Pompeya, entre los que se había colado un apócrifo que los concursantes debían averiguar, nada fácil debido al tono verdaderamente intemporal de la mayoría: «El lucro es un placer» o «Las paredes hablan lo que la gente calla». A propósito de esta práctica de uso común entre los romanos, la premiada con el Princesa de las Ciencias Sociales recordaba que «existía un equivalente a twitter o facebok en la Antigüedad: los grafitis en los muros».

Las termas del Campo Valdés acogían la siguiente pista por desvelar, más sencilla que las anteriores ya que consistía en traducir al español la frase más conocida de la primera Catilinaria de Cicerón. En un panel Mary Beard reflexionaba sobre la situación actual de los estudios clásicos, una las cuestiones que han centrado muchas de sus intervenciones públicas como divulgadora de la cultura latina.

Los Jardines del Náutico exponían la Tabla de Peutinger, copia medieval del primer mapamundi romano y en la Droguería Asturiana de la calle Munuza un funcionario del Imperio se afanaba en elaborar un censo de ciudadanos destinado al campamento de Bergidum Flavium (actual Cacabelos). La Antigua Rula era el marco para evocar la domus pompeyana y la última etapa de la yincana nos llevaba a los Jardines del Náutico donde los actores Jorge Moreno, Nerea Váquez, Pedro Durán y Javi Castro exponían a juicio popular la figura de tres malos de la antigua Roma: Nerón, Mesalina y Bruto. El resultado de la primera sesión: condena para Nerón y Bruto, con absolución de Mesalina. En la meta, los participantes eran obsequiados con un busto en 3D, a modo de alter ego romano.