El Comercio

María Teresa Álvarez: «La reina Urraca amó Asturias y esa fue la causa de su destierro»

El Monasterio de San Pelyo se llenó para la presentación del nuevo libro de María Teresa Álvarez.
El Monasterio de San Pelyo se llenó para la presentación del nuevo libro de María Teresa Álvarez. / PABLO LORENZANA
  • El monasterio de San Pelayo rebosó de un público muy interesado en la última novela histórica de la periodista y escritora candasina

Escogió María Teresa Álvarez (Candás, 1945) en la tarde de ayer para la presentación de su último libro, 'Urraca. Reina de Asturias' (La Esfera de los Libros), el espacio del Monasterio de San Pelayo, al que la propia soberana de la que ha recreado su biografía concedió durante el reinado correspondiente (1153-1165) numerosas y generosas donaciones. Quiere decirse que el texto y el contexto se unieron de forma elocuente. Así lo manifestó la actual abadesa del monasterio, sor Rosario del Camino, en una brece introducción: «Visitó y quiso este lugar, en el que todavía se conservan arcos y capiteles tal como ella los conoció». Acompañaron a la autora el catedrático de Historia Medieval Javier Fernández Conde; la periodista Paloma Gómez Borrero y el abad de Covadonga, Juan José Tuñón.

María Teresa Álvarez, que tomó la palabra en último lugar, tras agradecer su presencia a las personalidades que acudieron a la cita, como el alcalde de Oviedo, Wenceslao López, o el ex-ministro Fernando Suárez, y «en particular» a los muchos candasinos que colmaron la sala, pues «incluso fletaron un autobús», empezó por declarar el placer que le produce la escritura, entre otras cosas porque «al escribir sigo aprendiendo cosas». En un primer momento dudó a la hora de encarar la obra por los escasos datos históricos sobre la reina Urraca. En esa investigación, sería otro personaje, «la infanta Sancha», hermana de Fernando II, rey de León, y tía de Urraca, la que acabaría impulsando las páginas. Definió a su protagonista como «educada en la Corte (de León) por la infanta», perfilada como una mujer que no creó problemas, si bien finalmente, ya reina, «amó Asturias deseando lo mejor para esta tierra y esa fue la causa de su destierro».

Fernández Conde destacó que la obra pertenece al género de la novela histórica «verdadera». Y que «se lee con absoluta sencillez, de un tirón», señalando las virtudes de «un lenguaje terso y una estructura moderna». Y, en especial, «la exquisita mesura» del tratamiento respecto del conato separatista que pudo darse durante el reinado de Urraca. Gómez Borrero elogió al personaje, «valiente, tierna y muy mujer», señalando que el libro «atrae, interesa, apasiona y te enseña». Y el abad Juan José Tuñón indicó por su parte varios aspectos sobresalientes, del «lenguaje fresco y ameno» al «rigor» con el que se describe «el panorama social» de la época. Y los ejemplos que se proclaman: «El sentido del deber, la familia, el espíritu de sacrificio, la lealtad, la fidelidad conyugal o el valor de la fe». Todo ello envuelto en «un canto al amor».