El Comercio

Galano lleva el libro de su obra al Thyssen

Ruiz, Galano, Bonet y Solana, ayer, en el museo.
Ruiz, Galano, Bonet y Solana, ayer, en el museo. / IÑAKI MARTÍNEZ
  • Su director, Guillermo Solana, participó en el acto de presentación con el autor de la publicación, Juan Manuel Bonet, y el crítico de arte Enrique Andrés Ruiz

Como alguien único y excepcional, «sin parangón en la escena artística española, ni en la internacional». Así define Juan Manuel Bonet al pintor Miguel Galano. Y así habla de él en las 320 páginas de la monografía editada por Hércules que ayer fue presentada en el Museo Thyssen de Madrid, en un acto que contó con su director artístico, Guillermo Solana, además de con el crítico Enrique Andrés Ruiz, el propio Bonet y, por supuesto, con el pintor de Tapia de Casariego.

Miembro de la que está considerada la generación más fecunda (artísticamente hablando) de este Norte, la que vio las primeras luces en la mitad del siglo XX, Galano está en el libro desde su cuna -nació en 1956-. De sus orígenes y de todo lo que llegó después a su paleta habla en el volumen y habló ayer, en Madrid, Bonet, el que fuera director del Reina Sofía y hoy gestiona los destinos del Instituto Cervantes de París.

Resumirlo en la monografía que ya había visto la luz en una abarrotada galería Cornión el pasado mes de junio, fue un trabajo «intenso». Una labor de diez años, culminada con lo que él mismo llama un «profundo análisis», que, finalmente, es un homenaje, como lo fue ayer el del Thyssen, a un creador que ha convertido su tierra y otras tierras en pintura. Un pintor de gran «lucidez y capacidad reflexiva», cuyas geografías, esas que Bonet describe «hondas», «esenciales» y llenas de «luz en la sombra», con «dibujo nervioso deshaciéndose en el aire», ocuparon ayer por un tiempo el Thyssen.