El Comercio

Adolfo García: «Caminar por Asturias es ver viejos solos. Hay que afrontarlo»

Adolfo García, con su libro.
Adolfo García, con su libro. / DAMIÁN ARIENZA
  • La sede de la UNED acogió la presentacíon de 'Alabanza de la aldea', un libro «programático» que plantea propuestas para el mundo rural

«Caminar por la Asturias rural es ver viejos solos. Hay que afrontarlo desde la administración, desde la investigación, desde todos los ámbitos». Lo dice Adolfo García Martínez, un auténtico experto en antropología y en la cultura tradicional asturiana, que acaba de editar 'Alabanza de aldea' (KRK), que ayer se presentó en la sede de la UNED en Gijón.

Es el pequeño volumen una profunda reflexión sobre lo que son en realidad hoy los pueblos y las aldeas asturianos, de los que existe una visión no muy realista. «Los que vivimos fuera tenemos una imagen de la aldea un tanto romántica, como escenario lúdico, donde cambiamos nuestro ritmo de vida habitual, pero la imagen que tiene el nativo es distinta», apunta. La vida rural es dura por muchas razones: «Porque se ha desprestigiado, porque el trabajo del agricultor y el ganadero están mal pagados y porque no tienen compensaciones por la labor de conservación del patrimonio cultural y natural», subraya.

La realidad es la que es: «El paisano es una especie en extinción». Y cambiar las cosas es una misión compleja. Adolfo García hace en este libro que define como «programático» algunas sugerencias al respecto. Hay que empezar por revalorizar la vida campesina. Hay que llevarla a los lugares de prestigio, a los currículos académicos, al cine... «La vida en el campo puede ser tan interesante como la de la ciudad, pero hay que cambiar una serie de cosas: las relaciones de la aldea con las administraciones, hacen falta más diálogo, más conocimiento de la vida campesina, menos burocracia, precios más justos y una escuela verdaderamente rural». Clave es el asunto de los colegios, más empeñados, a su juicio, en tratar de sacar a los niños de su entorno que en valorar las posibilidades que ofrece la vida en el campo.

El libro de Adolfo García hace una serie de propuestas para garantizar un futuro mejor y apunta hacia el papel crucial que tienen las mujeres. «Yo sostengo que la causa de la crisis de la aldea se debe a la nueva actitud que adopta la mujer», señala. Añade después que siempre ha sido una víctima estructural, una figura maltratada y eso ha hecho que aleccione a sus hijas para abandonen el entorno rural. Lo que viene a continuación es lo siguiente: «Desde los sesenta hemos visto cómo la Asturias rural se llenaba de hombres solteros».

Conjugar tradición y modernidad es la solución, dándole a la mujer un rol diferente. El turismo rural juega un papel clave para fijar población joven, las empresas agroalimentairas son otra fuente de vida y hay que asumir la necesidad de recurrir a fórmulas mixtas: «Hoy no se pueden mantener casas campesinas solo con la ganadería y la agricultura». Falta otro elemento sustancial. «Hay población envejecida que necesita fórmulas para permanecer en su entorno, no desarraigarse», señala García, que considera que una opción laboral pasa por crear minirresidencias o poner en marcha servicios de atención a domicilio.

Recibe nuestras newsletters en tu email

Apúntate