El Comercio
Paco Loco, a la guitarra.
Paco Loco, a la guitarra. / E. C.

«Solo los grandes se libran de la uniformidad de internet. El resto hacen todos lo mismo»

  • Presenta el próximo sábado en el Gijón Sound Festival su libro 'Cómo no llevar un estudio de grabación', dentro de la programación del Aula de Cultura de EL COMERCIO

  • Paco Loco Productor musical

Dicen que, a punto de alcanzar los 54, Paco Loco es nuestro productor musical más emblemático, nuestro Phil Spector, el gurú del pop independiente español. Hijo de la emigración asturiana a México, músico de Los Sangrientos, Los Locos y Australian Blonde, fogueado en el Gijón de los 80 y los 90, nominado al Grammy Latino (no acudió a la ceremonia) y víctima de un 'Síndrome de Audiógenes' incurable por el que acumula trastos retro que crean sonidos imposibles. Loco (de civil Francisco Martínez) participará el próximo sábado 1 de abril, a las 18.30 horas, en el Salón de Actos Antiguo Instituto, en una charla enmarcada en el Gijón Sound Festival que servirá para presentar el libro de este creador inclasificable al que no le gusta leer: 'Cómo no llevar un estudio de grabación'. Un estudio como el que tiene en El Puerto de Santa María (Cádiz), en el que Paco también vive junto a su mujer (Muni Camón) y en el que atesora toda esa valiosa tecnología 'vintage'. En la cita gijonesa, organizada por el Aula de Cultura de EL COMERCIO, estarán junto a él otros tres jinetes del apocalipsis: Boni Pérez, Pedro Vigil y Nacho Vegas.

Ha grabado más de 800 discos que no han vendido juntos ni medio millón de ejemplares, menos que uno de Pablo Alborán. ¿No le da vergüenza?

No. Es que nunca he querido hacerme millonario. Si mi interés fuese ese, no me habría dedicado al indie.

¿En qué anda ahora?

Pregrabando a un grupo de chicas que se llaman Hinds, la banda más internacional que hay en España ahora mismo. Un petardazo.

¿Qué es lo que no hay que hacer jamás en un estudio de grabación?

Malgastar el dinero.

¿Y cuál es el papel de un productor en todo esto?

Ayudar a las bandas para el que dinero que tienen sea lo más rentable posible.

Lo que no hace son rebajas: cobra 300 euros al día. ¿La crisis no ha pasado factura a su sector?

Claro. Como a todo el mundo. A mí me afecta en que los grupos tienen menos dinero y, por tanto, vienen menos tiempo. El tiempo es dinero.

También tengo que entendido que ha vetado las relaciones sexuales mientras se trabaja.

El sexo hay que llevarlo hecho ya de casa. Al estudio se va a lo que se va (Risas).

¿Alguna prohibición más?

La típica de fumar, pero no soy yo mucho de prohibiciones.

Eso sí: odia el lema 'sexo, drogas y rock and roll' y ha bebido tres veces en su vida.

Nunca me llamó especialmente la atención. A los 21 tuve una borrachera un poco 'destroyer' y nunca más. Ya tenía yo la cabeza bastante volada como para volármela más.

Pero sigue cultivando la locura: se desnuda, destroza guitarras e incluso es capaz de enseñar el culo al recoger un premio.

Cuando enseñé medio culo al recoger ese premio al que te refieres fue porque en mi estudio siempre estoy tirado por los suelos. Y resulta que mi culo es muy pequeño y no aguanta los pantalones. Entonces, siempre que estoy recogiendo un cable, todo el mundo me lo ve. Y lo que hice fue enseñar el trozo de culo que me ve todo el mundo cuando estoy en el estudio. Pero no era nada nuevo. Todo el mundo lo conocía.

Sin embargo, se montó un buen revuelo. Lo acusaron de no respetar el oficio.

Sí. La gente se escandalizó bastante, cosa que me sorprendió. Yo creo que la gente cuanto más moderna más puritana.

¿Cuál ha sido la mayor locura que ha hecho en su vida?

Meterme diez horas de viaje para estar con la que luego sería mi mujer. Es decir: para estar una hora con ella y luego volverme.

Un flechazo en toda regla.

Sí. Total. Coincidimos por primera vez en marzo y en agosto nos casamos. Fue hace 21 años y en Gibraltar, como John Lennon y Yoko Ono, aunque a mí me gusta decir que somos como Víctor Manuel y Ana Belén, que me parece que también se casaron allí. En el fondo y en la superficie, soy un romántico.

¿Cuál es el secreto para llevar veinte años juntos?

Que la otra persona sea quien es. Y, después, quererse mucho, comprenderse mucho y apoyarse en todo. Eso que se dice de en lo bueno y en lo malo.

Ella le echa en cara que no puede pararse quieto ni un momento.

También dice que no estoy capacitado para el ocio y es verdad. Solo descanso por la noche, cuando me tiro en el sofá a ver películas de acción y programas de televisión, que es lo que más me relaja.

¿De no ser músico, qué le hubiese gustado ser?

Publicista. Me gusta el rollo creativo y la publicidad que tengo en mi cabeza es muy creativa, con grandes campañas.

Aunque su relación con internet no es del todo fluida...

Mi relación con lo que se enseña en internet es complicada porque, al final, todo el mundo termina haciendo lo mismo. Todo el mundo hace las mismas recetas, utiliza los mismos ingredientes... Solo se libran de la uniformidad los grandes. Por ejemplo, aunque Ferrán Adrià te enseñe cómo cocina, nunca vas a cocinar como él.

Adrià ha sido muy cuestionado últimamente por comparar el cachopo con una croqueta.

Bueno, es que es una croqueta grande. Aunque yo prefiero el cachopo, la verdad. De hecho, abrieron un restaurante asturiano aquí y vamos mucho a comerlo.

Ha grabado con cientos de músicos: Bunbury, Nacho Vegas, Lori Meyers, Doctor Explosion, Mikel Erentxun... ¿Alguno que recuerde con especial buen rollo?

Disfruto mucho con todos. Mi principal objetivo es que lo pasemos bien. En general, cuando salen de aquí todos forman parte de nuestro pequeño universo.

La leyenda cuenta que es difícil llevarse mal con usted.

Espero que sea verdad. Alguno habrá salido rebotado del estudio, pero esos no hablan (Ríe). La clave es dar el brazo a torcer. Y, si para que alguien se sienta bien tengo que sentirme yo mal, lo hago. Lo importante es ser feliz con lo que haces y que piensen que eres buena persona.

¿A quién le tiraría los tejos musicalmente hablando?

A muchos. Por ejemplo, me apetecía con Pablo Und Destruktion y ya hemos grabado. Me prestó mucho.

¿Y qué me dice del PACO, el partido con el que pretendió gobernar el Ayuntamiento de Gijón?

Iba a presentarme, aunque al final tuve que desestimar mi moción. En los 90, iba por la calle y la gente me decía: «Te vamos a votar». Pero a lo mejor volvemos ahora a la carga y lo retomamos. Eso sí: ahora iré a por la Presidencia del Gobierno. Ya no me conformo con la Alcaldía.

¿Cómo ve la política nacional?

Veo una situación muy rara. No sé si buena o mala. Nadie está contento con nadie. Por eso necesitamos que, aunque haya diferencias, no estén todos a la gresca. Que sean más dialogantes. Echo de menos el entendimiento.

¿PACO es de centro?

PACO es de PACO. El más guay de todos, un 'greatest hits'.

La última: ¿cuándo escucha reguetón le entra sarpullido?

No. Es una música que a mí no me gusta, que no la entiendo, pero que le gusta a mucha gente. ¿Ves cómo tienes que votar al PACO? (Risas).

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