El Comercio
Sobre estas líneas, María Piernavieja. Arriba a la derecha, el 'Grand Felicity', encallado en Peñarrubia. Debajo, la autora el día de la boda con Tony y en un festival en Taiwán.
Sobre estas líneas, María Piernavieja. Arriba a la derecha, el 'Grand Felicity', encallado en Peñarrubia. Debajo, la autora el día de la boda con Tony y en un festival en Taiwán. / E. C. / CITOULA

«Me casé para poder irme»

  • La novela ‘Grand Felicity’ cuenta la historia real de una gijonesa de 18 años que viajó a Taiwán para contraer matrimonio con un hombre al que acababa de conocer

Habrá segunda parte», asegura la autora de 'Grand Felicity', un libro que toma el título del nombre del carguero que amarraría en el puerto de El Musel para cambiar su vida para siempre. Y es que María Piernavieja (Gijón, 1967) decidió en 1985 casarse con un hombre al que acababa de conocer con solo 18 años. Y lo hizo en la lejana isla de Pescadores, situada entre Taiwán y China. «Yo tenía muchas ganas de irme de España y él tenía muchas ganas de casarse», explica. «Pensaba que el amor llegaba con el matrimonio, pero me di cuenta de que no era así», reconoce.

Conoció a Tony, su primer marido, cuando el carguero en el que él trabajaba como marinero llegó a Gijón. La tripulación se puso en huelga -no cobraban sus salarios- y ellos se conocieron e iniciaron una relación. Dado que ella no hablaba chino todavía y él no hablaba español, se comunicaban con gestos, miradas, caricias... «Hasta que, cuando se fue» - los marineros fueron repatriados tres meses después-, «me envió una carta con un billete de avión en el que me pedía que me fuera con él a Taiwán. Ya habíamos hablado de ello y yo solo pensaba en tener una oportunidad».

María tuvo que trabajar como costurera «por una miseria y sin seguro, porque en mi casa éramos cinco hermanos y vivíamos solo con mi madre». Dejó de estudiar y este billete de avión a Taiwán era su oportunidad para escapar. «Al principio fue muy duro, porque era una isla pequeña, no habían visto a una extranjera nunca y mi marido resultó ser un hombre muy machista. Aún así, aprendí chino preguntando a la gente, esforzándome mucho. No me arrepiento de haber ido, porque hice de ese viaje mi profesión». El 25 de marzo de 1986, en Gijón, quizás como metáfora de la relación de María y Tony, un temporal rompía las amarras del 'Grand Felicity' y el buque acababa encallando en Peñarrubia, cerca del cabo de San Lorenzo. En el propio libro se recogen las noticias publicadas sobre el barco por EL COMERCIO.

María volvió a Gijón con 22 años y un hijo fruto de su matrimonio, uno de los motivos por los que decidió escribir este libro. «Todo empezó como un blog, porque quería que mi hijo supiera de dónde venía, por qué me fui y cómo fue su historia» reconoce, sin parar de pensar en su vida actual. «Creo que no es una historia de amor, sino de superación». Después de dos matrimonios fallidos, María decidió vender su piso de Gijón, dejar su vida atrás y viajar a Granada (donde vive en la actualidad) para estudiar Filología China. «Quiero ser profesora, seguir creciendo profesionalmente y, para ello, necesito estudios».Fue allí donde conoció al editor de su libro, el que ha hecho posible que 'Grand Felicity' vea la luz. «Cuando le enseñé mis escritos quiso publicarlos, le cautivó mi historia. Ahora habrá que ver si también a la gente le llama la atención y escribo la segunda parte».

«A mí es que me quedaron ganas y mi segundo marido también es chino», comenta entre risas al tiempo que asegura «él sí que fue el gran amor de mi vida, y me dio a mi segundo hijo». En lo que se refiere a su familia, dice que siempre ha querido que sus hijos mantengan una relación estrecha con sus padres, motivo por el que su primer marido ha estado estos días en Gijón, enseñándole España a su familia y viendo a su hijo. «Las chicas que se han leído mi libro me decían que se habían encontrado a los protagonistas por la calle», comenta a modo de broma. «Sé que mereció la pena ir allí, lo que me aportó la experiencia no habría habido otra manera de conseguirlo. Aprendí otro idioma, conocí otra cultura que me abrió la mente, y empecé a verlo todo desde otro punto de vista, pude adaptarme a otro entorno». Volvió a su casa y se enamoró de nuevo, de un hombre de China Oriental... pero esa ya es otra historia. La segunda parte. La primera, que da forma a 'Grand Felicity', la presentará este sábado, a las 19.30 horas, en el Centro de Cultura Antiguo Instituto de Gijón.

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