Boris Izaguirre: «Soy un pastiche entre 'El Capital' y el '¡Hola!'»

Boris Izaguirre, autor de 'Tiempo de tormentas'. /  EFE
Boris Izaguirre, autor de 'Tiempo de tormentas'. / EFE

En su octava novela revela la brutal violación que sufrió en su adolescencia y cómo su idolatrada madre le ayudó a superarla

MIGUEL LORENCI MADRID.

Se desnuda Boris Izaguirre (Caracas, 1965) mucho más de lo que él hubiera querido en 'Tiempo de tormentas' (Planeta). Es la octava novela del mediático escritor, presentador y 'showman', finalista del premio Planeta en 2007 y afincado hoy en Miami por imperativo profesional. «No son unas memorias; es una novela en la que el nombre de los protagonistas coincide con el de mis padres y el mío», aclara Izaguirre sobre esta «autobiográfica ficción». Repasa su vida, desde su infancia a la muerte de su madre en 2014, su ascenso a la fama, y su relación con su familia y con su país, una Venezuela «al borde del abismo».

Narración íntima y sincera, aborda su dislexia, su homosexualidad, tempranos episodios de acoso y la brutal violación que sufrió en su adolescencia y que su ildolatrada y comprometida madre, Belén Lobo, afamada primera bailarina, le ayudó a superar. «Era ridículo e insoportable de adolescente. Me críe entre 'El Capital' de Marx y el '¡Hola!' y de ahí surge el pastiche que soy hoy», dice acomodado en su múltiple personaje y a sus 52 años. «Es una tontería querer ser una sola persona. Hay que ser al menos seis», agrega risueño.

Boris y fama son hoy sinónimos, pero para lograrla creó personajes y aprendió a mentir. «La fama es peligrosa y para mi llegó a ser una urgencia», dice recordando cómo «quería ir a 'Studio 54' para conocer a Truman Capote, Bianca Jagger, Andy Warhol y Liza Minelli». «La fama te elige y te exprime y ahora es más peligrosa que entonces. Ejerce una presión mucho más alta», asegura años después de su escalada a la popularidad en 'Crónicas marcianas'. «No me arrepiento de nada, y menos de ser famoso. Acaso de no haber follado lo suficiente, en su momento, o de no estar más delgado», ironiza asumiendo gustoso el coste de la popularidad.

«Tenía todas las papeletas para ser un personaje público y lograrlo de forma disciplinada ha sido quizá mi única habilidad», se felicita. «Tengo problemas de motricidad y de concentración, soy muy disperso, disléxico y homosexual, y la fama ha sido la disciplina que me ha enseñado a mentir», agradece. Lo dice muy risueño, con su melosa y amanerada forma de hablar, convencido de que «la verdad es maleducada y muy desagradable».

Enfundado en un elegante traje azul, sin corbata, con gafas de pasta, zapatos ingleses hechos a mano y calcetines fucsia, arrellanado en el sillón de un lujoso hotel, este Cary Grant caraqueño deja en una esquina una enorme bolsa de Louis Vuitton aclarando que su marido «busca ofertas en Primark». Asegura que su nueva novela «es la historia de un cuadro y de una familia que representa lo que le ha pasado a Venezuela». Titulado 'Tiempo de tormentas', el lienzo estuvo años en la casa familiar y es el 'leit motiv' de una ficción muy real en la que resulta esencial la relación de Izaguirre con su madre. «Ella siempre pensó que mi sexualidad no supondría un conflicto, mas bien al contrarario. Y acertó» dice.

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