Lo que la censura recortó de 'Nosotros, los Rivero'

Arriba, uno de los dibujos que ilustran la nueva edición de 'Nosotros, los Rivero'. A la derecha, el informe negativo de la censura que recibió Dolores Medio./
Arriba, uno de los dibujos que ilustran la nueva edición de 'Nosotros, los Rivero'. A la derecha, el informe negativo de la censura que recibió Dolores Medio.

EL COMERCIO adelanta varios fragmentos inéditos de la versión completa que se presentará mañana

PABLO ANTÓN MARÍN ESTRADA OVIEDO.

Cuando hace algo más de un año Ángeles Caso releía 'Nosotros, los Rivero', de Dolores Medio, pensando en rescatarla para su editorial La Letra Azul tuvo una intuición: «A esta tía le metieron tijera». La novela ganadora del Premio Nadal en 1952 y escrita por una maestra republicana depurada en la inmediata postguerra, situaba la parte final del relato en la Asturias de la Revolución del 34 al tiempo que retrataba los años de aprendizaje de una chica poco acorde con los modelos imperantes en el nuevo régimen. La escritora y periodista gijonesa indagó entre los que habían sido sus amigos: «Se supone que sí, aunque Dolores nunca habló de ello», le dijeron. La respuesta se hallaba en el Archivo General de la Administración de Alcalá de Henares, donde se custodia la documentación de la antigua censura franquista: allí estaba el expediente completo de la novela y en él el texto original, que se daba por perdido. Un episodio hasta ahora no resuelto de la obra que consagró a Dolores Medio como ganadora del premio literario más prestigioso de su tiempo.

Caso relata ahora la novela de esta novela y su lucha con la Censura en el prólogo de la reedición de 'Nosotros, los Rivero' con la versión íntegra que será presentada este lunes a las 19.30 horas en el Edificio Histórico de la Universidad de Oviedo. Antes de probar fortuna en el Nadal una editorial pequeña, Rumbos, la había aceptado para su publicación y, como era preceptivo en la España de Franco, debía recibir la aprobación gubernativa para enviarla a la imprenta. El primer informe que la despacha, a pesar de su brevedad, resulta demoledor. Su autor (en el documento resulta ilegible su firma más allá de un 'Jaime de') responde en el cuestionario formal -el mismo para todas las obras que pasaban por este trámite- que el libro atacaba a la moral, al régimen y, aunque «no abiertamente», también al dogma, la Iglesia y a sus ministros. La conclusión es que la autora en su novela, políticamente «demuestra su simpatía por la República española del 14 de abril y su antipatía por las tropas españolas que pacificaron Asturias en 1934». Su veredicto sobre el contenido 'moral' no es más favorable: «Es a veces cruda en descripciones y perniciosa en teorías»; además, sus personajes principales hablan en un capítulo «de modo tan cínico y desvergonzado que resulta repugnante aunque lo haga con la piadosa intención de aleccionarla en la vida». Por último se denuncia que en el texto «hay elogios de obras comunistas, de Stalin, etcétera». El veredicto no ofrece dudas al censor y así lo subraya con el lápiz rojo de sus correcciones: «Completamente reprobable».

NOSOTROS, LOS RIVERO

El libro:
'Nosotros, los Rivero' es, junto a 'La Regenta' de Clarín, uno de los libros que más se identifican con Oviedo. Su autora es Dolores Medio, que ganó en 1952 el Premio Nadal gracias a esta novela, publicada al año siguiente.
La editorial:
La Letra Azul es la editorial de Ángeles Caso, que fue quien inició la investigación que ahora permite leer íntegra, tal y como la concibió su autora, la novela. Con ilustraciones de la artista avilesina Rebeca Menéndez. Mañana, a las 19.30 horas, se presenta en la Universidad de Oviedo.

Hasta ahí, el recorrido de la novela de Dolores Medio es similar al de tantas otras obras rechazadas por la Censura franquista, lo inaudito -así lo considera Ángeles Caso- es lo que hace su autora: «Escribe a la censura; es su primera novela, la defiende con uñas y dientes, la justifica y les pide saber a los censores qué tiene que quitar». La instancia se reproduce en el volumen ahora publicado y, tal como la califica Caso, «es una carta espeluznante». El argumento utilizado para defenderse de las acusaciones del censor, ciertamente pone los pelos de punta a cualquier lector actual y recuerda a las confesiones autocríticas de los intelectuales procesados en regímenes totalitarios durante el pasado siglo. El contenido exacto de la justificación merece ser leído en su integridad en las páginas del volumen que se publica en La Letra Azul. También el nombre del censor que rubrica el último informe, una vez realizadas las sucesivas podas por parte de la autora: Ángeles Caso identifica en él a un ilustre académico y filólogo que ejerció en la Censura durante casi una década, un 'mérito' que «en sus biografías oficiales no viene», señala la escritora y periodista.

El periplo de 'Nosotros, los Rivero' por los organismos oficiales para conseguir su autorización dura meses y en el proceso desaparece la propia editorial Rumbos. Los siguientes episodios de la historia entran ya en el terreno de lo conocido: la obra se presenta al Nadal y lo gana. Sucede en enero de 1953 y las circunstancias en las que se concede en una cena de gala a la que no asiste la premiada «porque no tenía dinero para el billete y además no lo esperaba» -explica Caso- y cómo se entera ella de que ha recibido el galardón, es otro relato que vale la pena descubrir en el prólogo de esta reedición. Por lo que respecta al texto original, todo apunta a que sufrió una nueva poda entre enero y abril, la fecha en que sale editada 'Nosotros, los Rivero' por Destino.

La coda final tiene unos inesperados rasgos de 'happy end' en su tierra natal. Tras recibir el Nadal, la antigua maestra represaliada llega a Oviedo en olor de multitudes: en la estación del Norte es recibida como una auténtica celebridad. Don Alfredo Quirós, librero de la Cervantes -y padre de la actual propietaria Conchita Quirós-, viaja personalmente a Barcelona para volver con medio centenar de ejemplares de la novela y tenerlos en su escaparate a los pocos días de salir de la imprenta: los libros se agotan rápidamente. La estrella de Dolores Medio como escritora conocerá desde entonces y hasta su muerte en 1996 un desigual fulgor.

Su editora actual, Ángeles Caso, reivindica su figura en el contexto de una generación de autoras españolas que despuntaron en la misma época y que se habían formado en los veinte de las vanguardias y los treinta de la República. El destino no siempre afortunado que correría su obra en una España como la de la dictadura franquista le sirve a Caso para una reflexión que extiende a la suerte de todo creador literario: «Ser un escritor no es un estado permanente, te tienen que acompañar las circunstancias y a las escritoras de esa generación no las acompañaron...».

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