«No contamos con un relato democrático de lo sucedido con el terrorismo en el País Vasco»

«No contamos con un relato democrático de lo sucedido con el terrorismo en el País Vasco»
Manuel Montero, en los jardines Albia de Bilbao. / LUIS ÁNGEL GÓMEZ
Manuel Montero. Exrector de la Universidad del País Vasco

El historiador gana el Premio Internacional de Ensayo Jovellanos con su obra 'El sueño de la libertad. Mosaico vasco de los años del terror'

JOSÉ L. GONZÁLEZGIJÓN.

Manuel Montero (Bilbao, 1955) vivió en sus carnes el terrorismo de ETA. Fue rector de la Universidad del País Vasco y durante años se vio obligado a vivir con escolta. Este historiador nunca se resignó a callar su opinión, trabajó, publicó y denunció. El jurado del Premio Internacional de Ensayo Jovellanos reconoció ayer su último trabajo 'El sueño de la libertad'. Mosaico vasco de los años de terror', un texto que combina el análisis de las causas y las consecuencias del terrorismo en el País Vasco con sus experiencias personales.

-¿Cuál ha sido el coste político del terrorismo en el País Vasco?

-El coste ha sido inmenso. Primero está la muerte, con casi 900 personas asesinadas. Pero también hay un coste ético; hubo un momento en el que nos acostumbramos a esa sangría. ¿Por qué hubo sectores que miraron para otro lado? El terrorismo se ha acabado, pero aún no se han acabado sus historias, aún no contamos con un relato democrático de lo que sucedió. La libertad y la democracia van con mayúsculas, no son cuestiones accesorias, es algo con lo que debemos estar alerta constantemente.

-¿Hay una parte de la sociedad que sigue siendo indulgente con el relato terrorista?

-Sí que la hay. Sé perfectamente que estos meses ha habido recepciones a terroristas que salen de la cárcel, recepciones de apoyo social. Eso es un hecho. Todavía no se ha impuesto una lectura democrática de los años del terror. Estas heridas solo se pueden cerrar desde la convicción de que la democracia y la libertad son nuestras grandes conquistas y deben seguir siéndolo. No se pueden relativizar.

-¿Provoca eso un déficit en la sociedad vasca?

-He estado años viviendo fuera. Viví muchos años escoltado y efectivamente eso es un déficit y un problema para superar definitivamente las heridas que generó el terrorismo. Solo se puede superar desde la idea colectiva de que aquello fue una barbarie que se ha conseguido vencer desde la libertad y la democracia.

-¿Qué hizo posible el sostenimiento del terrorismo durante tantos años?

-Tiene que ver con muchas cuestiones, incluso con la oposición antifascista, que tendió a idealizar al que iba de defensor de la libertad cuando en realidad era un terrorista desde el primer momento. Factores políticos, ideológicos, éticos... Faltó una toma de postura ética desde el primer momento. Solamente hay víctimas y terroristas. No son luchadores políticos, lo que crean es terror y fanatismo. Faltó esa toma de postura decidida. Cuando llegó, se acabó con el terror.

-Dice que falta el relato democrático. ¿Sería la última victoria contra el terror?

-Es una victoria que se tiene que producir y que es fundamental. Empezamos a tener bastantes libros que analizan lo que sucedió desde el punto de vista de la democracia. Lo que no sé es hasta qué punto este tipo de lecturas están incorporadas a la memoria pública. Todavía hay quienes sostienen que el relato verdadero es el que conjuga todos los relatos. No. El relato es democrático o no es admisible. El terrorista es un terrorista y no se puede contar como una víctima. Tenemos tendencia a una especie de relato multitransversal cuando solamente puede haber un relato democrático.

-¿Cómo recuerda sus años con escolta?

-Lo suelo recordar como si le hubiera pasado a otro. Tampoco he pensado mucho en ello. Unos años se puede aguantar, pero cuando pasa el tiempo te acaba creando unos resortes que ves la sociedad de otra forma.

-¿Le preocupa la situación que se vive en Cataluña?

-Me parece preocupante que haya dos millones de personas defendiendo una ilegalidad y que una parte de la sociedad catalana se esté enfrentando a la otra. La parte independentista se ha cogido la representación de toda la otra. Me parece preocupante con todos los brotes de fanatismo o de acoso que se están dando.

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