Crabiffosse hará una donación a Gijón si se concreta Tabacalera

Francisco Crabiffosse, Montserrat López, Emilio Marcos Vallaure y Lucía Peláez. /  JOAQUÍN PAÑEDA
Francisco Crabiffosse, Montserrat López, Emilio Marcos Vallaure y Lucía Peláez. / JOAQUÍN PAÑEDA

El investigador presentó el libro que recupera la historia de la ilustración y el diseño gráfico en Asturias

M. F. ANTUÑA GIJÓN.

Es un trabajo profuso, meticuloso, riguroso y detallado fruto de larguísimos años de investigación y compromiso. 'Líneas al vuelo. Ilustración y diseño gráfico en Asturias, 1879-1937', de Francisco Crabiffosse Cuesta, se presentó ayer públicamente en el Museo Casa Natal de Jovellanos en Gijón, no demasiado lejos del Antiguo Instituto, donde el verano pasado se mostró la exposición homónima, que buscaba hacer balance e inventario de lo que supusieron en Asturias estas singulares formas de creación artística.

La publicación fue presentada en un acto que contó con la presencia de Carmen Moriyón, alcaldesa de Gijón (que se incorporó a última hora); Monserrat López, concejala de Cultura; Juaco López, director del Museo del Pueblo de Asturias; Lucía Pélaez, directora del Museo Casa Natal de Jovellanos, y Emilio Marcos Vallaure, quien fuera director del Museo de Bellas Artes de Asturias desde su creación hasta 2012 y exconsejero de Cultura, que se encargó de presentar a Francisco Crabiffosse. Hizo un perfil personal, elogió la tarea de los museos de Gijón -Jovellanos y Pueblo de Asturias- como impulsores necesarios del proyecto y tildó de «gran monografía» la obra, «que debería enorgullecer a todos los asturianos».

Si Vallaure apostó públicamente por la puesta en marcha del proyecto cultural de la fábrica de Tabacalera, Crabiffosse fue más allá y anunció su deseo de realizar una generosa donación a la ciudad si se concreta el equipamiento cultural. No hará ese regalo -advirtió- para que se quede en los almacenes.

El autor del libro fue prolífico en sus explicaciones sobre cómo se fue gestando un proyecto fruto de años de empeño y que tiene como fin romper con ese carácter de artes menores que tradicionalmente se les atribuyó a las artes gráficas. Repasó las sucesivas exposiciones vinculadas a la industria litográfica, a la cartelería y concluyó con esta publicación -a cargo de Gráficas Eujoa- que por fin les hace justicia.

Todo ha sido posible, dejó claro Crabiffosse, gracias a la tarea de los museos de Gijón. «Los únicos museos asturianos que desarrollan un trabajo científico y de hacer colección en base al estudio y al rigor son los de Gijón», afirmó. Y subrayó después que los «gijoneses están cubriendo y salvando con sus impuestos la poca atención de los museos regionales». Pese a los elogios, pidió más. Pidió Tabacalera: «El equipo de gobierno sigue trabajando en ello», le respondió la concejala Montserrat López, que quiso así dejar claro que la donación será siempre bienvenida.

El autor del libro aprovechó su intervención para reivindicar figuras como las de Germán Horacio, para quien reclamó una calle; el andaluz Antonio Camacho, para el que pide al menos una placa en la Escuela de Comercio, y para investigadores tan destacados como Fermín Canella y Constantino Suárez. Todo lo dicho sin olvidarse otros nombres claves, como los de Pilar González Lafita y todo el personal de los museos municipales que ha puesto su granito de arena para crear una colección de artes gráficas y para divulgarla.

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