«La crítica a Cuba es propaganda»

Luis Rubio invita a Omar Fernández Cañizares a entrar en el Ateneo, en presencia de Isabel Moro, presidenta de la institución, Alberto Piquero y Rafael Lobeto, de la Fundación Phillipe Cousteau. / UCHA

Omar Fernández presentó en el Ateneo Jovellanos su 'Trilogía revolucionaria»

P. MONTOTO GIJÓN.

Quien fuera el primer ministro de Transportes tras la Revolución Cubana, Omar Fernández Cañizares (Santiago de Cuba, 1930) hombre muy cercano a Fidel Castro y al 'Che', dio una conferencia en la tarde de ayer en el Ateneo Jovellanos, que junto al Aula de Cultura de EL COMERCIO, organizó el acto.

Preludiaron su intervención el vicepresidente del Ateneo Jovellanos, Luis Rubio Bardón; Alberto Piquero, en representación de EL COMERCIO, y Rafael Lobeto, exdirector general de la Marina Mercante, abogado, empresario y presidente de la Fundación Philippe Cousteau.

Los motivos que han traído a Omar Fernández a Asturias han sido dos, fortalecer lazos comerciales con el Principado, acompañado por una extensa delegación, y la presentación del primero de los volúmenes de la 'Trilogía rebelde'.

Rafael Lobeto señaló los muchos lazos que unen a Asturias con Cuba, indicando que «los cubanos somos nosotros mismos en el Caribe».

El exministro de Transportes cubano se extendió por los capítulos del libro, empezando con el reconocimiento que debe a dos mujeres; su madre, Luz, de quien heredó la máxima de «haz bien y no mires a quién», y su esposa, Marina.

Recordó sus primeros impulsos revolucionarios en su Santiago natal, «donde el agua solo llegaba cada siete días a los hogares», y fue recorriendo su densa autobiografía en la Universidad de La Habana, su salida a Miami desde donde transportó armas y municiones para la Revolución, el encuentro con Fidel en Sierra Maestra, quien le acabaría ascendiendo a capitán; las confidencias que supo del 'Che', «hombre cabal, chistoso y honesto, que nada tiene que ver con el ogro que han dibujado sus detractores»; su presencia en Cabinda (Angola), como jefe de los servicios médicos que junto a los combatientes había delegado allí el Gobierno cubano; o la evocación de la resistencia revolucionaria en playa Girón.

En cuanto al estilo del libro, confesó que «está escrito con el corazón y con el alma. No soy un escritor. Y lo hice pensando en cómo se estudiaba en Cuba antes de la Revolución, cuando la gente pobre no podía hacerlo, y después. En mi época solo existía una Facultad de Medicina. Ahora hay una en cada provincia».

Quiso restar importancia a sus funciones y responsabilidades en altos cargos, que «son pasajeros». Desmintió rotundamente al ser preguntado por un asistente respecto de que Fidel Castro no hubiera hecho lo posible por salvar de la muerte al 'Che' en Bolivia. «Fidel se lo consultaba todo al 'Che'. Las críticas que se hacen a Fidel, al 'Che' y a Cuba son simple propaganda del enemigo».

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