Diego Medrano: «He escrito un libro de resistencia y combate»

Gema Lendoiro, Amador Menéndez, Diego Medrano, Wenceslao López, Lluís Xabel Álvarez y Marcelino Gutiérrez. / ÁLEX PIÑA
Gema Lendoiro, Amador Menéndez, Diego Medrano, Wenceslao López, Lluís Xabel Álvarez y Marcelino Gutiérrez. / ÁLEX PIÑA

El escritor ovetense presentó en el Salón de Té del Campoamor, que se llenó, su última obra: ‘Llévate el paraguas por si llueve’

ALBERTO PIQUERO OVIEDO.

Muy bien escogido el último título que ha puesto en los escaparates uno de nuestros escritores más torrenciales y brillantes, Diego Medrano (Oviedo, 1978):‘Llévate el paraguas por si llueve’, coloquialismo que también remite al diluvio literario que inunda las páginas de un autor que es el rayo que no cesa, en este caso amparándose bajo la noche madrileña (el subtítulo es ‘La soledad habitada en Madrid’) por la que pasea, escruta, analiza con bisturí y convierte en tormenta intelectual llena de agudeza, exquisitez estilística e ideas como relámpagos iluminadores. Ayer presentó el libro en el Salón de Té del Teatro Campoamor, acompañado por el alcalde Oviedo, Wenceslao López;el director del diario EL COMERCIO, Marcelino Gutiérrez;el filósofo Lluís Xabel Álvarez y el científico Amador Menéndez, además de Gema Lendoiro, directora de la editorial Doña Tecla, responsable de dar luz al volumen y que abrió el acto agradeciendo al alcalde «que pusiese la lluvia a disposición» de la presentación del libro.

López comentó por su parte que espera con impaciencia «la llegada de la tercera parte de la trilogía, la dedicada a Oviedo», ciudad de la que destacó la riqueza de sus autores literarios, que en el caso de Medrano suma la de ser «cronista de la vida y de la ciudad». Marcelino Gutiérrez, por su parte, cree que la virtud de Medrano está en su aspiración de «llegar a la literatura sin buscar atajos para el éxito» y Lluis Xabel Álvarez, que eligió el asturiano para dirigirse al público, abordó en su caso la estrucura del libro, de la que comentó que lo convierte en un «llibru ríu, un llibru infinitu». Amador Menéndez hizo una analogía entre ciencia y literatura, estableciendo paralelismos como el del microscopio o el telescopio, que en las líneas de Medrano homologó con un «socioscopio».

Si la palabra escrita es intensa y extensa en la obra de Diego Medrano, colaborador de este periódico, no le anda a la zaga su expresividad oral, de la que dio muestra en las consideraciones acerca de su libro. Evocó su primer viaje a Madrid, en el que conoció a José Saramago, recordando que aquella exploración inicial fue también «una alternativa a las tristísimas tertulias que había aquí». O una «asociación de escritores donde existían gentes maravillosas, pero algunos hablaban de libros que no existían», en referencia a los que pensaban llevar a la luz algún día venidero y nunca acababan de llegar. Proclamando también que «la literatura sirve para cambiar el mundo, pues en otro caso carece de sentido».

En lo que concierne a lo que podríamos llamar el método que artículó los capítulos, dijo que «fui a escuchar, a la manera que lo hizo Cela en ‘La colmena’ o en el ‘Viaje a la Alcarria’». Y definió por otro lado el texto al modo de «un libro de resistencia y combate que busca el presente». Incluso festejó la movida madrileña de los 80, defendiendo lo que tenía de «rollo amateur, sin miedo al fracaso». Dio fe de que no ha dado cabida al «escapismo», pues no corren tiempos para «Caravaggio en el jardín de los Uffizi»;ni tampoco al «divinismo», pues a su juicio la época requiere a los escritores para «picar piedra», en el sentido de aproximación a la realidad.

Yendo un paso más allá, abogó porque ‘Llévate el paraguas por si llueve’ sea interpretado en términos de «una denuncia sin pancarta, un sismógrafo de la sociedad, el hallazgo de una grieta en el discurso hegemónico que nos permita crear algo nuevo». El sentido de la responsabilidad de «contar lo que pasa».

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