Edgar Borges: «Que la madurez acabe con los sueños resulta trágico»

Edgar Borges. / JOSÉ SIMAL
Edgar Borges. / JOSÉ SIMAL

El escritor venezolano presentará su nueva novela el 9 de marzo en la Casa del Libro de Gijón y, al día siguiente, en Santolaya de Cabranes

A. VILLACORTA GIJÓN.

«A veces Antonia pasaba horas sentada en el váter; lo hacía para restarle tiempo a la convivencia con su marido. Llegaba al extremo de pujar hasta la expulsión de algo; el intento era tan consecutivo que toda ella parecía querer escapar a través del vientre. Después de siete años de dominio, en los últimos días se le había rebelado al marido de la manera más inesperada. Cuando él la atormentaba o la buscaba para penetrarla, ella le soltaba algún verso como si se tratara de un rezo que la fuera a liberar de un exorcismo. El hombre, formado contrario a las metáforas, se quedaba atónito, sin comprender la intención de semejante defensa». Ese es el demoledor arranque de 'La niña del salto', la última novela del escritor y colaborador de EL COMERCIO Edgar Borges (Caracas, Venezuela, 1966). Porque Borges es de los que piensan que «los inicios son fundamentales para atrapar al lector».

Y pasajes como ese se escucharán el próximo viernes 9 de marzo a partir de las 19.30 horas en la Casa del Libro de Gijón en la voz de la poeta Cristina Rudolph, que leerá fragmentos del libro, mientras que el multipremiado autor afincado en España conversará con Diego Medrano en la presentación oficial del «una novela intrigante», a decir de su autor, en la que Borges aborda varios «temas como la derrota y la búsqueda de liberación de la mujer». De esa Antonia en cuya piel se ha metido, con ilusiones rotas, «presa de sus propias rutinas».

Ese es otro de los universos que Borges explora en esta suerte de poema épico que es 'La niña del salto' (Ediciones Carena), donde «otra de las alegorías es la muerte de la infancia, ese momento en que la sociedad nos derrota y nos hace perder la capacidad de jugar». Convencido como está de que «resulta trágico que la edad madura acabe con nuestros sueños».

Ante esa disyuntiva y varias más colocará este escritor cuya obra ha sido traducida al italiano, el inglés, el francés y el portugués a sus lectores y que ha situado esta ficción en Santolaya de Cabranes, un pueblo que no conoce y donde presentará su libro al día siguiente, 10 de marzo.

«Mi meta es conseguir inquietud en el lector, moverle a que se replantee su existencia. Y, para ello, juego con la confusión de los personajes en el espacio-tiempo, de manera que no saben muy bien si están en Santa Eulalia, Madrid o Caracas». Una sensación que también él mismo quería experimentar a la hora de escribir en «los límites siempre difusos entre la ficción y la realidad». Una novela, en suma, tan rara como sugerente, cargada de tensiones y con un singular imaginario donde todo es posible.

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