El español fija sus retos de futuro en Bogotá

Maria Jimena Duzán, Andrés García y Alberto Bernal, durante una de las conferencias. /  GUILLERMO TORRES
Maria Jimena Duzán, Andrés García y Alberto Bernal, durante una de las conferencias. / GUILLERMO TORRES

«Cuánto más valdría si nuestros países tuvieran mejor calidad institucional», dice Juan Carlos Jiménez en el foro Futuro en Español

LUIS J. RUIZ BOGOTÁ.

El presente, el pasado y el futuro del español se dieron la mano ayer en Bogotá de la mano de la iniciativa Futuro en Español, organizada por Vocento y el grupo colombiano Semana. Todo para concluir que su situación, más de un milenio después de su 'nacimiento', es más que satisfactoria. Pero es preciso afrontar los retos más urgentes para evitar que acabe diluyéndose bajo la preponderancia anglosajona. Retos no solo en lo que a su dimensión económica se refiere, sino también en la gestión de todos los legados culturales que pivotan a su alrededor.

Durante el foro patrocinado por Telefónica y Sacyr, con el patrocinio de Indra y el Gobierno de La Rioja, Juan Carlos Jiménez, profesor de Economía Aplicada en la Universidad de Alcalá, codirector del proyecto 'Valor económico del español' de la Fundación Telefónica, fue el encargado de la cuestión económica del idioma y lo hizo recurriendo a la metáfora del diamante: no nos podemos quedar con una única de sus caras, por muy intensa que sea, hay que analizarlo en su conjunto. Asignar una única cifra a un idioma que comparten más de 550 millones de hablantes es quedarse con solo una de las caras del diamante.

«Genera el 16% del PIB; las industrias culturales vinculadas al idioma son el 3% de ese PIB; multiplica hasta por cuatro las transacciones comerciales; reduce los costes de transacción, ayudan al proceso de internacionalización...». Pero el idioma debe reforzar su posición, explicó Jiménez. Así abogó por conseguir que sea una segunda lengua a nivel global, desarrollar una política de promoción conjunta, no temer al bilingüismo, mejorar la enseñanza del español para extranjeros y reforzar el idioma como lengua diplomática, de creación y comunicación y de cultura. «El español ha sido una muleta para nuestros países, pero hay que convertirlo en una pértiga». En ese punto y en diálogo con Carlos Enrique Rodríguez, director de la revista 'Dinero' (Grupo Semana), destacó la importancia de la calidad institucional. «Es fundamental la confianza en las instituciones, algo que es incompatible con la corrupción. Allí donde hay corrupción no hay confianza ni seguridad jurídica. Cuánto más valdría si nuestros países tuvieran mejor calidad institucional».

Futuro mercado

Esa fuerza actual del español en el contexto global nació, recordó Leonor González Menorca, consejera de Desarrollo Económico e Innovación del Gobierno de La Rioja, en los monasterios de San Millán. «Allí está el origen del español, en la glosa emilianense 89 del Códice 60 aparece el primer texto en español», defendió antes de recordar que se acaba de cumplir el vigésimo aniversario de la declaración de los monasterios de San Millán como Patrimonio de la Humanidad. «Conociendo el origen del español seremos capaces de dar mayor valor al futuro del idioma».

Y en ese futuro juegan un papel importante las diferentes entidades que gestionan legados vinculados al idioma. Un ejemplo, la Fundación San Millán. Su coordinadora, Almudena Martínez, explicó que su trabajo se centra en «salvaguardar los documentos históricos y en la propia lengua. Sabíamos que teníamos que hacer filología, especializarnos en la investigación del español». Y esa función se desarrolla a través del Centro Internacional de Investigación de la Lengua Española (Cilengua).

Por su parte, Jaime Abello, presidente de la Fundación Gabriel García Márquez, habló del legado «en movimiento» del Nobel colombiano en el que trabajan para que se convierta «en inspirador de futuras generaciones». «Trabajamos en la apropiación social del legado de Gabo, convertirlo en un activo de desarrollo social», explicó.

Antes de que Diego Nuño, consejero cultural de la embajada de España en Colombia, abundara en la necesidad de recuperar la imagen cultural de España en América Latina y de anunciar una próxima acción cultural con ese fin, Daniel Samper Pizano, miembro de la Academia Colombiana de la Lengua, ofreció el discurso más crítico con la situación actual del idioma. «Con la globalización se ha extendido la idea de que la lengua inglesa es eficaz, moderna y dispensadora de estatus social y que el español es viejo, mal vendedor y que solo vale para la literatura». Una teoría que trasladó a la realidad diaria en las calles de cualquier ciudad hispanohablante repleta de mensajes en inglés.

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