«Espero que este sea el momento de la igualdad real»

La escritora y periodista Reyes Monforte. /  E. C.
La escritora y periodista Reyes Monforte. / E. C.

Reyes Monforte Escritora y periodista«'La memoria de la lavanda' explica cómo se vive en mitad de la pérdida de un ser querido», sostiene sobre su último trabajo

JOSÉ L. GONZÁLEZ GIJÓN.

Reyes Monforte (Madrid, 1975) sufrió una dura pérdida hace cinco años. Su marido, el actor Pepe Sancho, falleció siete años después de haberse casado con ella. Aquel dolor se convirtió en el germen de la que es su última novela, 'La memoria de la lavanda', que en los últimos días la ha llevado a múltiples puntos de España y que esta semana la trae a Asturias. Mañana, a las 19 horas, estará en la Librería Cervantes de Oviedo. Y el Jueves, a las 19.30 horas, en la Librería Central de Gijón.

-¿Qué es 'La memoria de la lavanda'?

-Es una novela que explica cómo se vive en mitad de una pérdida, cómo se gestionan los amigos que te quedan, la soledad, la familia, los recuerdos, las fotografías, los mensajes de móviles; cómo se gestiona la vida ante la pérdida de un ser querido. Todos hemos perdido a alguien muy querido y 'La memoria de la lavanda' parte de ahí. El duelo y la pérdida es la excusa para contar una historia de ficción con un marcado mapa emocional que nos iguala a todos.

«Espero que el feminismo que estamos viviendo no se quede en lo simbólico»

-¿El tiempo lo cura todo?

-No, las pérdidas no se superan nunca. Es como cuando te haces una herida en la piel: se puede cerrar, se puede curar, pero siempre queda una cicatriz. Eso no hay nada que lo borre, siempre queda la huella de lo que has vivido. El tiempo hace que tú lo sobrelleves mejor o peor. Si lo olvidas, es que te has quedado sin memoria.

-Sus novelas siempre parten de un descubrimiento personal. ¿Cómo funciona ese mecanismo?

-Soy una periodista que escribe. Mis novelas están basadas en hechos reales. Las historias nacen en cualquier momento. Te puede pasar cualquier cosa, se te enciende la bombilla y empiezas a tirar del hilo. En un titular, un paseo por la calle, una reunión con amigos puedes descubrir una historia y mis historias han nacido así. 'La memoria de la lavanda' empezó a gestarse con la pérdida que sufrí hace cinco años. Tenía la trama, los personajes, pero no sabía dónde ubicarlo. Me invitaron al festival de la lavanda en Brihuega y cuando vi esas 1.000 hectáreas de campos de lavanda decididí que iba a ser allí. Para el juego literario que necesitaba, convertir el negro del luto en el color de la alegría, de la esperanza, me venía muy bien.

-En sus novelas, las mujeres siempre son protagonistas. ¿Cuestión de principios?

-Ha sido una casualidad, nada premeditado, me parecería una locura. He encontrado buenas historias que casualmente están protagonizadas por mujeres. Siempre me lo preguntan, pero cuando son hombres no llama la atención.

-¿Y la elección del tema del amor?

-Eso sí. El amor está en todo, mueve el mundo. Todos han vivido una historia de amor, hasta los dictadores más sanguinarios tipo Stalin o Hitler. El amor es lo que salvará el mundo. Hay una frase muy bonita que dice Elena (protagonista de 'La memoria de la lavanda') que es 'lo mejor que te puede pasar en la vida es amar y ser amado', y es cierto. Las personas que han conocido esto en su vida saben que es lo mejor que te puede pasar. Lo que ocurre es que no todo el mundo tiene la suerte de vivirlo. Por eso es tan duro perderlo.

-¿Es el tiempo de las mujeres?

-Espero que sea el momento de las mujeres y los hombres, el momento de la igualdad, pero real. El único miedo que me da es que esto quede en algo simbólico, que llenemos las calles para algo simbólico. Espero que tenga su continuación. Está muy bien ponerse un lazo o vestirse de negro, pero eso debe de ser la anécdota, no lo que quede. Desde la tercera ola del feminismo no habíamos vivido nada tan sonoro, y espero que sea la cuarta ola del feminismo real: la igualdad entre hombre y mujeres. Espero que todos sepamos aprovechar este momento.

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