«Me inspiró un poema que leí en EL COMERCIO»

El escritor gijonés Alejandro Garmón. / E. C.
El escritor gijonés Alejandro Garmón. / E. C.

Ediciones Nobel y la Universidad de Oviedo declaran 'Alejandría', del gijonés Alejandro Garmón, Mejor Poema del Mundo de este año

ALBERTO PIQUERO OVIEDO.

En el Día Mundial de la Poesía, celebrado ayer, se dio a conocer el Mejor Poema del Mundo. A ese segundo apartado se acoge desde su fundación el Premio Internacional de Poesía Jovellanos, organizado por Ediciones Nobel en colaboración con la Universidad de Oviedo, que en su quinta edición premió a Alejandro Garmón Izquierdo (Bilbao, 1981) por el poema titulado 'Alejandría'. El jurado que así lo estimó estuvo compuesto por Javier Almuzara, Xuan Bello, Ángeles Carbajal, José Luis García Martín, Antonio Garrigues Walker, Cristian David López (ganador de la primera edición), Ignacio Martínez y Ana de la Calle, los cuales hubieron de hacer la selección entre los dos mil cincuenta y ocho poemas presentados al certamen, procedentes de cuarenta y cinco países, que mayoritariamente remitieron las estrofas desde España, Argentina o México, Estados Unidos o Brasil, pero también los hubo sellados, por ejemplo, en Israel, Kenia, Mozambique, Croacia o Suecia. Y en catorce idiomas diferentes, predominando el español y abarcando el italiano, el ruso, el suajili, el quechua, el búlgaro o el esperanto. En verdad, una muestra mundial.

Los miembros del jurado destacaron de 'Alejandría' que los versos conduzcan a «abrirnos las puertas a otro sueño para despertarnos en él más lúcidos e intensos».

El autor, nacido en Vizcaya pero domiciliado en Gijón toda su vida, ingeniero industrial y escritor (se le puede seguir en mundosdemimbre.blogspot.com), hacía sus primeras declaraciones tras recibir la noticia: «Estoy tan emocionado como incrédulo. Hasta el momento no he publicado nada y lo interpreto en términos de un golpe de fortuna». Desde su condición de escritor inédito que ha tratado de llegar al mundo de la edición hasta ahora sin conseguirlo, no quería tampoco olvidarse del resto de los participantes en este premio: «Se lo dedico a todos ellos». Su opinión acerca de la poesía en el mundo de hoy es que «fundamentalmente, es comunicación, lo que mirando atrás, puede ser comunicación diferida en el tiempo. Pese a los incendios (así, el de la Biblioteca de Alejandría) y los avatares de la Historia, un lector actual no es ajeno a lo que se ha escrito muchos siglos antes».

Desentrañando 'Alejandría', comentó que un poema leído en el suplemento 'Culturas', del diario EL COMERCIO, hace algunos años, guarda una singular relación con el suyo. «Me quedó en la memoria el último verso, que por eso va en bastardilla. Y es un poema de quien también encabeza 'Alejandría', mediante una cita, Javier Bozalongo».

Aunque advierte que la poesía no se puede trasladar a prosa, explicó que en la creación ganadora se dan «diversos niveles de significado». Entre ellos, «la presencia de la Antigua Grecia, la cultura helenística y Alejandro Magno; la conquista de Alejandría por los romanos, cuando era un faro del mundo; y asimismo existe metaliteratura e intertextualidad, del modo en el que ocurre con el verso de Bozalongo, esa línea que me quedó grabada en la cabeza».

Por otro lado, «hablo de mi relación con la poesía, de la frustración de escribir y no publicar, es decir, «esa ciudad que nunca será nuestra». Y abordo mi propia vida, junto a mi mujer y mis hijos, que tenemos nuestro domicilio, precisamente, frente a una biblioteca...».

Aunque en el poema la lengua es un «inerme rubor», carente de armas, piensa que «más allá del dinero y la espada, la palabra, la poesía, la literatura, los libros, también mueven el mundo y nos abren 'las puertas de otro sueño'». Parafraseando a Gabriel Celaya, que «la poesía es un arma cargada de futuro».

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