José Javier Esparza, sobre España: «Ningún pueblo puede crecer odiándose a sí mismo»

José Javier Esparza y Luis Rubio Bardón, durante la conferencia . / AURELIO FLÓREZ
José Javier Esparza y Luis Rubio Bardón, durante la conferencia . / AURELIO FLÓREZ

El escritor defiende que el Reino de Asturias se autoproclamó heredero visigodo dando lugar a la Reconquista, un hecho inédito en el Islam

JOSÉ L. GONZÁLEZ GIJÓN.

Cuando los musulmanes ocuparon España en el siglo VIII se encontraron con un territorio «destrozado», fácil de conquistar. Hasta llegar a Asturias. La falta de una estructura política fuerte se convirtió en «una tabla de salvación» para sus habitantes que, azuzados por los altos impuestos que imponían los invasores, se rebelaron. Así lo defiende el periodista y escritor José Javier Esparza, que ayer llenó el aforo del Ateneo Jovellanos -mucha gente se tuvo que quedar fuera- para abundar en 'Por qué hubo un Reino de Asturias. Trascendencia histórica del trono asturiano', una charla que contó con el respaldo del Aula de Cultura de EL COMERCIO y que forma parte del ciclo dedicado al centenario de Covadonga. «En otras zonas se podía someter al poder local. Aquí, no había a quién sobornar», afirmó.

La manifestación del 8 de marzo provocó un retraso de más de media hora que el público aguantó con paciencia para poder escuchar después un recorrido por la génesis del Reino de Asturias y su trascendencia histórica. Esparza recordó que la tradición rebelde de los asturianos, recogida en crónicas antiguas, provocó que no entraran en el proceso de romanización, dando lugar a una sociedad «desarticulada» en lo político. «Era gente libre a la que se quería poner un yugo. Con el amparo de la orografía, el levantamiento crece» hasta fraguar en la batalla de Covadonga y la figura de Pelayo. «De ahí surge una voluntad de crear un poder político. Es el único lugar en el mundo en el que ocurre esto. En el resto de territorios, el Islam se impuso».

La estrategia musulmana en lso territorios conquistados pasaba, según Esparza, por «ocupar los centros de poder, sustituir a la élite cultural y destruir la memoria autóctona». Y es ahí, en la recuperación de la memoria, donde el periodista pone el foco para calibrar la importancia del Reino de Asturias. «Entre la época de Pelayo y la de Alfonso II se toma conciencia de que hay un terreno a reconquistar. Se produce un fenómeno cultural por el que se pasa a pensar que ese pequeño reino es el heredero del Reino visigodo de Toledo. Eso es algo que no había pasado antes. Lo prodigioso es que ocurre con éxito».

El «reconocimiento internacional» de la empresa, desarrollada por «paisanos de aquí que comienzan a ocupar tierras al sur de la cordillera», fue clave en el proceso. La mentalidad de los nuevos colonos, su concepto de libertad, convirtió a la España que llegó después en «la menos feudal de Europa», un territorio con un tejido social «capaz de organizar una insurrección» después de que Napoléón apartara a la Corona del poder. «Esa es la trascendencia del Reino de Asturias», afirmó Esparza, quien invita a recuperar ese espíritu para la España de hoy. «Ahora hay un problema de autodestrucción de la conciencia nacional y son los que mandan los que tienen ese complejo. Pero ningún país puede crecer odiándose a sí mismo».

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