«¿Hay algún lugar benéfico en la Tierra para las mujeres solas?»

Martha Asunción Alonso, ayer en la Cátedra Ángel González.
/P. L.
Martha Asunción Alonso, ayer en la Cátedra Ángel González. / P. L.

Martha Asunción Alonso desgrana su poética en la Cátedra Ángel González de la Universidad de Oviedo

DIEGO MEDRANO OVIEDO.

La Cátedra Ángel Gonzalez de la Universidad de Oviedo reflexiona en torno a la nueva poesía joven y abre el ciclo Martha Asunción Alonso (Madrid, 1986). Pocos autores, a sus años, con tantos premios: Adonáis, Miguel Hernández, Antonio Carvajal, Poesía Joven de Radio Nacional de España... presente en todas las antologías últimas, profesora en Francia, licenciada en Filología francesa con diversos másters en Historia del Arte. Raquel Fernández Menéndez, becaria de la Universidad de Oviedo, fue la encargada de hacer la presentación.

Luego llegó el turno de la protagonista. Martha Asunción Alonso dio cuenta de su principal poética: «¿Hay algún lugar benéfico en la tierra para las mujeres solas?». Desconoce lo que es o no poesía, sus poemas parten siempre de imágenes, se sabe habitada por la autora de los mismos y sus retos son el de la dualidad-bipolaridad, el del duende de los lugares según la clasificación o nombradía de Modiano, las criaturas mágicas o zombis de muchos sitios (Isla Gualalupe, «donde me hice mujer»), las reflexiones sobre el lenguaje metapoético, los vínculos entre cultura popular y contracultura, entre palabra y vida (especialmente gráficas en el poemario 'Wendy').

Cree tantas formas de escribir como de ser mujer. Quiere para sí una poesía de preguntas y no de respuestas; poemas como interrogantes. Piensa multifacética y fragmentaria toda memoria o identidad. Señala el exilio más cruel el del tiempo y no el del espacio. La crítica de medio mundo califica su obra como «el paso de la inocencia a las hipotecas».

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