Memoria de una casa campesina

Varias de las páginas del manuscrito. / E. C.
Varias de las páginas del manuscrito. / E. C.

Ven la luz los textos manuscritos de Rosendo María López sobre la casa de la Fuente de Riodecoba

M. F. ANTUÑA GIJÓN.

Treinta años de trabajo de investigación y más de trescientos de historia se ocultan en el libro que edita el Museo del Pueblo de Asturias y que el próximo lunes se presenta en Navia. 'Las nueve vidas de la casa de La Fuente de Riodecoba' es un excepcional relato de la vida campesina asturiana y lo es por lo inusual de los manuscritos que se reproducen y estudian y que sirven para elaborar, como apunta el subtítulo de la obra, un 'Libro de memoria de una casa campesina de Asturias (1550-1864)',

Juaco López, director del Pueblo de Asturias, se ha encargado de la edición y estudio preliminar de este trabajo de gran valor etnográfico que si bien empezó a gestarse en pleno siglo XVI, fue en 1985 cuando comenzó su ruta hacia hoy. Entonces, Jose Naveiras, Pepe el Ferreiro, entregó a López y Armando Grana dos libretas escritas por Rosendo María López Castrillón a las que con el tiempo se fueron añadiendo nuevos documentos. En ellas, un testimonio único, el de un campesino que dejó manuscrita la historia de su casa y su familia. «Constituye una valiosa y excepcional fuente de información para conocer múltiples aspectos de la vida rural de Asturias. En él hay datos sobre las estrategias de las familias campesinas durante el Antiguo Régimen; su economía, el territorio y su paisaje; el papel de los hombres y mujeres en las familias de heredero único; las relaciones de parentesco, vecindad y amistad; la reciprocidad; la emigración a Madrid y la relación de los emigrantes con la casa de origen, el temor al servicio militar; la introducción de nuevas plantas, como la patata...», escribe Juaco López.

En él aporta datos sobre lo trascendente del trabajo y sobre la personalidad de quien lo firma, Rosendo María, un hombre nacido en 1803 en la casa de La Fuente de Riodecoba (primero Allande y hoy Illano), primogénito de Juan Gabriel y Manuela y fallecido en 1864. Era un campesino medianamente acomodado que trabajaba duro la tierra y que aprendió a escribir en clases con capellanes o excusadores de parroquias. Cumplía en realidad Rosendo un mandato de su padre, que dejó escrito su deseo de que la historia de la casa familiar perdudara. Se afanó en el empeño Rosendo y configuró un trabajo planificado que incluye libros de cuentas, relaciones de propiedad, diligencias y costes para la construcción de una capilla en la casa. De todo un poco y con ánimo de llegar hasta el final: «Mi padre Juan Gabriel apuntaba estas cosas para hacer mayor libro y nunca tuvo lugar de hacerlo y yo Rosendo María hice mucho y aún queda principiado para mis venideros y así haremos todos. Dios nos recoja a su reino, que allí nadie roba ni hacen falta libros de memoria», dejó escrito.

Contenido Patrocinado

Fotos

Vídeos