La poesía pierde a Pablo García Baena

Pablo García Baena, durante uno de los últimos reconocimientos al creador andaluz, la concesión del título Honoris Causa por parte de la Universidad de Córdoba. / EFE
Pablo García Baena, durante uno de los últimos reconocimientos al creador andaluz, la concesión del título Honoris Causa por parte de la Universidad de Córdoba. / EFE

Escritor polifacético, pintor desconocido y gran amante de las antigüedades, fue punta de lanza del Grupo Cántico Premio Príncipe de Asturias de las Letras en 1984, el cordobés falleció a los 94 años en su ciudad natal

R. C. CÓRDOBA.

La poesía española perdió ayer al cordobés Pablo García Baena, Premio Príncipe de Asturias de las Letras en 1984 y fundador del Grupo Cántico, que falleció en su ciudad natal a los 94 años tras haber sido ingresado hace unos días en el Hospital de la Cruz Roja con complicaciones respiratorias.

Con su fallecimiento se apaga la última voz viva de Cántico, un grupo de poetas y artistas surgido en Córdoba en la posguerra del que formaron parte Juan Bernier, Julio Aumente y Mario López, y los pintores Miguel del Moral y Ginés Liébana, y que conectaron con la Generación del 27 en numerosas publicaciones entre los años 1947 y 1957.

Nacido en junio de 1923, el poeta acababa de ser nombrado Autor del año 2018 por el Centro Andaluz de las Letras (CAL), una distinción que, no sin su habitual sorna, reconocía hace escasas semanas como «una exageración».

«Como ya son tantos los años, tal vez piensan que el año que viene no podrá ser y han escogido este deprisa y corriendo», ironizaba el poeta en noviembre del año pasado sobre la distinción del CAL en la que fue una de sus últimas apariciones públicas en Córdoba, en un acto de homenaje a su amigo Ricardo Molina.

El CAL, una entidad de la que fue director, definía a García Baena como «uno de los autores fundamentales de la literatura andaluza del siglo XX» por «su profunda renovación de la lírica andaluza a partir de su propia tradición poética, en la que el barroco dialoga con la modernidad».

Una labor que fue justamente premiada, ya que, entre los numerosos reconocimientos a su obra poética y literaria, que cuenta con títulos como 'Antiguo muchacho', 'Rumor oculto' y 'Antes que el tiempo acabe', García Baena recibió el Premio Príncipe de Asturias en 1984, el Premio Reina Sofía de Poesía Iberoamericana o el Premio Internacional de Poesía Federico García Lorca.

También fue nombrado Hijo Predilecto de Córdoba y de Andalucía y se alzó con el Premio Nacional de Literatura -poesía- (1991), el Andalucía de las Letras en 1992, además de otorgársele la Medalla de Oro de la Ciudad de Córdoba y también la de Málaga, provincia en la que pasó gran parte de su vida.

Este hombre polifacético, que nació el 29 de junio de 1923, cursó estudios de Dibujo e Historia del Arte y orientó su quehacer no solo al ámbito literario por el que se le conoce, sino también a la pintura, los tapices y al comercio de antigüedades.

García Baena empezó su trayectoria publicando poemas y dibujos en la prensa bajo el seudónimo de Luis Cárdenas o con una 'E' mayúscula, en 1946 saldría a la luz su primer poemario en la revista 'Fantasía' y un año después fundaría con su amigo Ricardo Molina la revista 'Cántico', una de las más importantes de la posguerra española.

En 1964 se dedicó a recorrer la Costa Azul francesa, la Riviera italiana, lugares de la Grecia clásica como Atenas, Delfos y Athos, y ciudades del antiguo Egipto como El Cairo y Alejandría. Y ya de vuelta, en 1965, cambió de provincia andaluza y se fue a vivir a Málaga. En el centro de Torremolinos instaló una tienda, primero de antigüedades y después de regalos y recuerdos. Luego, fijó su residencia en Benalmádena, pero la muerte quiso encontrarle ayer en su querida Córdoba.

«El gran poeta del sur»

La obra poética del académico de honor de la Real Academia cordobesa ha destacado por su acento gongorino, de gran sensualidad, con una clara presencia de la temática religiosa, donde destacan las alusiones a los ritos y procesiones andaluces y la presidenta de su tierra, Susana Díaz, lamentó ayer su fallecimiento.

«Nos ha dejado un cordobés grande, Hijo Predilecto de Andalucía, fundador del Grupo Cántico y renovador de la lírica andaluza. Mis condolencias a familiares y amigos de Pablo García Baena. Su vida y obra quedan como legado y ejemplo de la poesía como motor para cambiar el mundo», escribió en su cuenta de Twitter.

También la consejera de Justicia e Interior, Rosa Aguilar, mostró su «profunda tristeza»: «Nos deja una de las voces fundamentales de la literatura andaluza del siglo XX, un poeta que ha servido de inspiración a varias generaciones de escritores, un amigo al que llevaré siempre en mi corazón».

Y mientras que el consejero de Cultura, Miguel Ángel Vázquez, destacaba su «muy fecunda trayectoria creativa» y se refería a él como «una de las voces imprescindibles de la poesía en castellano», la alcaldesa de Córdoba, Isabel Ambrosio, del PSOE, lloraba una enorme pérdida para la cultura y la poesía en español: «Con él se nos va el gran poeta del sur y un ser humano distinto, fresco e irrepetible».

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