Una historia de ballet y una 'road movie' prehistórica, premios SM

La reina Letizia hizo entrega de los premios de la Fundación SM. / EP/ATLAS

Biografía de un cuerpo' de Mónica Rodríguez y 'La niña Invisible' de 'Puño' ganan los premios Gran Angular y El Barco de Vapor, respectivamente.

Daniel Roldán
DANIEL ROLDÁNMadrid

'La niña Invisible', de David Peña Toribio, 'Puño', y 'Biografía de un cuerpo', de Mónica Rodríguez, han sido premiados con El Barco de Vapor y Gran Angular, respectivamente, unos galardones que celebran su cuadragésima edición. La reina Letizia hizo entrega de los premios de la Fundación SM a unos escritores que han ganado con dos novelas muy diferentes. 'Puño' (Madrid, 1978), más conocido por sus ilustraciones que por su faceta literaria, puso final a su etapa en Ámsterdam con este libro. «Lo escribí en tres semanas», reconoce. Después, organizó la mudanza camino de Medellín, donde reside en la actualidad.

Para escribirlo, debió de cambiar de actitud después de dos intentos baldíos de conseguir el premio. «Una amiga me dijo que no escribiera para ganar, que lo hiciera sin pretensiones. Y es lo que he hecho», comenta el autor madrileño sobre una novela «reivindicativa». «Es una 'road movie' prehistórica», añade. Precisamente, el hecho de 'colocar' el libro en esta época histórica fue valorado de forma positiva por el jurado. «Partiendo de la tradición literaria y estando ambientada hace miles de años, es capaz de crear una historia cercana que habla de un tema muy actual, sin renunciar al lirismo.

Dirigida a lectores de entre ocho y once años, 'La niña Invisible' cuenta la historia de Trog, una niña tenaz e inteligente que vive con el sueño de hacer 'el Viaje' como los niños y hombres de la tribu. Contra todo pronóstico, se convierte en la primera mujer en realizarlo, en el transcurso del cual vivirá grandes aventuras.

Mónica Rodríguez (Oviedo 1969) nos traslada a la piel de Marcos, un estudiante de danza clásica adolescente en 'Biografía de un cuerpo'. Su pasión por la danza y el deseo de satisfacer a su padre chocan de pronto con los cambios de su cuerpo, los conflictos propios de su edad y la búsqueda de su identidad a través de «un lenguaje tan exigente como eficaz y una estructura narrativa evocadora». «Un relato que habla de la pasión, el drama y el milagro de la adolescencia con personajes que discurren, como todos nosotros, entre el ensayo y el error», indica el jurado en su fallo de este libro destinado a jóvenes de catorce años. Para la escritora asturiana, el galardón -con una dotación de 35.000 euros para cada ganador, el mayor de su categoría- supuso romper la última barrera. Había sido finalista en los últimos tres años. «Creo que es un premio a la constancia y a la ilusión que nunca había perdido», añade.

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