Regalo poético para Ramón de Campoamor

Carlos Marzal, José Luis García Martín, Josefina Martínez, Jose Antonio Gómez, Aurora Luque y Luis García Montero. / ALEX PIÑA

La Cátedra Alarcos celebra el bicentenario del autor asturiano con un acto en la Universidad de Oviedo | Luis García Montero, Aurora Luque, Carlos Marzal y José Luis García Martín analizan la figura del escritor asturiano y leen varios de sus poemas

PABLO ANTÓN MARÍN ESTRADA OVIEDO.

La Cátedra Emilio Alarcos celebró ayer un homenaje a Ramón de Campoamor (1817-1901) en su segundo centenario y lo hizo en la biblioteca del campus de Humanidades que lleva el nombre del ilustre filólogo, reuniendo a cuatro poetas actuales: Aurora Luque, Carlos Marzal, Luis García Montero y José Luis García Martín. Bajo el título '¿Se puede leer hoy a Campoamor?' los autores convocados valoraron la figura literaria del poeta asturiano, cuyos versos, como recordó la directora de la Cátedra, Josefina Martínez, «pasaron al acervo popular, incluyendo a lectores poco avezados a la poesía». Dijo también que siempre fue Campoamor un escritor «de difícil inclusión».

Carlos Marzal, que comenzó reformulando la pregunta inicial, «¿Cómo leer hoy a Campoamor?», explicó que para ello «haría falta la colaboración del lector estudioso de su obra, la del poeta que trata de conocer la obra de quienes le han precedido y el lector puro». Reivindicó el interés de su 'Poética' (reeditada ahora por García Martín), destacando de su obra que «introduce la lengua que maneja la poesía contemporánea hasta nuestros días» y «si eliminamos su tendencia al sonsonete en la realización formal, nos queda su interés por una poesía meditativa, su inmediatez premachadiana y su escepticismo, rasgos de modernidad que le pueden hacer un poeta grato» en la actualidad, dijo.

Muy distinta fue la estimación de Aurora Luque acerca del autor homenajeado. La poeta almeriense aplicó la óptica del espejo deformante citando una copla de León y Quiroga inspirada en el campoamoriano 'El tren expreso' para expresar su rechazo por el tipo de mujer que aparece en ambos, «una cursi y lectora de poesías» que contrapuso a la poética de autoras actuales como Sara Torres o las asturianas Sofía Castañón y Laura Casielles. La clave feminista aplicada a su intervención la llevó a concluir con una 'humorada' (el género de poema breve bautizado así por el poeta de Navia) en la que dijo: «Campoamor, mejor Clara (en alusión a la escritora y política republicana) que Ramón».

En el extremo opuesto, José Luis García Martín discrepó del enfoque de Luque y tras enumerar su intensa vida literaria y pública, se ciñó a responder a la cuestión de partida: "¿Por qué leerlo? Porque sigue siendo un poeta vivo más allá de la fina delgadez de los anales" y también de su prolificidad: «Era hombre de pluma fácil, su obra aburre: ocupa 1.500 páginas y de ella poco más se ha leído que al poeta anecdótico», señaló. Para el crítico, hay otro Campoamor: «el poeta idealista que se acerca a la vida y a la filosofía, tratando de objetivarlas» y del que es posible rescatar «unos pocos poemas buenos que tienen el color de la época y siguen diciendo algo a los lectores de hoy».

En la misma línea se manifestó el poeta y también crítico Luis García Montero. El escritor granadino evocó al Campoamor descubierto en la infancia por las lecturas de su padre y que habría de marcar sus ideales poéticos de juventud: «Si aprendí la rebeldía en el pirata de Espronceda, el amor, sus ilusiones y desilusiones, las descubrí en 'El tren expreso'». La obra del literato de Navia le sirvió igualmente para reafirmarse en que «la poesía es un ajuste de cuentas con la realidad». Del interés de su 'Poética' resaltó cómo halló en ella Vicente Gaos «sus semejanzas con Eliot» y cómo la estimaron Cernuda o Gil de Biedma. En sus versos: «hay un humor que marca la distancia del poema de quien lo escribe conociendo su propia realidad» y la lectura hoy de su obra «sin ser una cima de la poesía, es un camino que merece la pena recorrer para actualizar su interés», concluyó.

Los participantes en la mesa cerraron el acto, en el que ejerció como anfitrión el decano de la Facultad de Filología, José Antonio Gómez, leyendo varios poemas de la antología recién impresa por la editorial Renacimiento bajo el título 'Amor, humor y filosofía'.

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