«Merece la pena seguir luchando»

Mariano Antolín Rato, rodeado de libros en su casa. /  JAVIER MARTÍN
Mariano Antolín Rato, rodeado de libros en su casa. / JAVIER MARTÍN

«Los que ganaron la Guerra Civil trataban de pasárselo lo mejor posible y lo conseguían a costa de tener machacada a la mayoría de la población»Mariano Antolín Rato Escritor

DIEGO MEDRANO MADRID.

Mariano Antolín Rato (Gijón, 1943) es el introductor en España del 'underground', de la Beat Generation, de otra forma de narrar y de vivir, de un modo insólito de concebir la traducción (Premio Nacional por ello) y de una amplia obra que no ha dejado de cosechar reconocimientos: 'Cuando 900 mil Mach aprox' (Premio de la Nueva Crítica), 'Fuga en Espejo' (Premio Quiñones), 'No se hable más' (Premio Villa de Madrid), 'Pico rojo' (Premio Juan March), 'Botas de cuero español', 'Lobo viejo', 'Abril Blues', etcétera. Ahora presenta 'Silencio tras el telón del sueño', en la editorial asturiana Pez de Plata, cuatrocientas páginas de literatura indomable, explosiva, rockera y donde la resistencia y el arte, especialmente en la vida personal, no pueden ir más de la mano.

-El marbete editorial alude a 'La novela definitiva del último beat europeo'. Lo de beat es incuestionable. ¿Y lo de su creencia en esta Europa que según la opinión general está rota?

-Suelo moverme con bastante comodidad por Europa. A veces, y no soy el único, creo que es el último reducto cultural que nos queda. A pesar de las fronteras impenetrables establecidas por algunos mandamases, todavía sigo entendiéndome con bastantes de los que viven o vivieron (y escribieron) en ella, y sus descendientes americanos.

«El consumo de sustancias que alteran la conciencia no lleva necesariamente a la tragedia» «Desde luego, como dijo Faulkner, entre el dolor y la nada prefiero el dolor»

-De Kay Quirós y Pedro Velasco, los protagonistas, se dice en cierto momento que lo pasaban bien juntos, pero ninguno está seguro de que pudieran pasarlo igual de bien por separado.

-Desde las primeras a las últimas páginas de la novela, creo que queda clara esa inseguridad. Ya en las frases iniciales intento anunciar que su unión resultará problemática, pero firme. Lo que no impide que también puedan llevar vidas separadas.

-Hay todo un lirismo de ruinas, de preferir amar y perder a no haber amado nunca, de una extraña seguridad en que las cosas acabarán bien y solo existe el fluir estético.

-Desde luego, como dijo Faulkner, entre el dolor y la nada prefiero el dolor. Y en la novela se cita expresamente una frase de Tennyson: «Es mejor haber amado y perdido que nunca haber amado». Y ya que estoy de citas, recuerdo una de Hemingway: «Toda novela, si se prolonga lo suficiente, termina con la muerte». Esta termina un poco antes.

-El deseo está muy presente: el sexual, por supuesto, pero también el de acabar un cuadro, acabar un poema, de vivir para siempre dentro de una canción.

-Sin duda. El protagonista es pintor y su gran amigo, Juan Gálvez, un aspirante a poeta. Por otra parte, la música desempeña un papel fundamental en ellos y los demás personajes. Pretendí incluso que ciertas canciones los caracterizaran.

-Pedro Velasco, el protagonista, tiene experiencia de cosas que Kay Quirós ignora incluso que existan a pesar de su proximidad intermitente con él.

-Las personas, por suerte, son diferentes unas a otras, y desconocen lo que piensan los demás. En el caso que menciona, también ocurre lo contrario. Es como si en las mujeres hubiera algo que no les apetece compartir con los hombres.

-El rock, las drogas, el hambre interminable de cultura, el sexo... en su novela hay arte dentro de la vida y cuya lección parece ser que merece la pena.

-Intenté que la novela estuviera llena de vida, de arte, y que trasmitiera la sensación de que merece la pena seguir luchando por mantener el tipo y no rendirse. El lector decidirá si lo he conseguido.

-La alteración bioquímica por medios alucinatorios, en el personaje del pintor, Velasco, y también en otros, va a la par con un magnetismo en estado puro sin apenas impulso trágico.

-El consumo de sustancias que alteran la conciencia no me parece que lleve necesariamente a la tragedia. En el caso de Velasco, le estimula y proporciona nuevos caminos para seguir entregado al arte. En otros personajes, les proporciona placer.

-Se habla mucho de la parálisis, de no saber muy bien dónde se va dentro de una obra, cualquier obra en gesta. La lucha en los puntos cenitales es por la expresión.

-También se habla bastante del aburrimiento como fuente de la creación. Del no hacer nada, porque, no haciendo nada, nada queda por hacer. Sin dejar de lado una actividad mental constante en busca de la expresión de eso.

-Rezuma bohemia y bohemia luminosa, hay una crítica constante contra la burguesía, muy ejemplificada en la familia de Kay Quirós, y sabiduría o aprendizaje en los márgenes unida a la precariedad económica de aquellos años.

-Sí, hay todo eso, por mucho que la crítica a lo que usted llama burguesía sea indirecta. Los que ganaron la Guerra Civil trataban de pasárselo lo mejor modo posible y lo conseguían a costa de tener machacada a la mayoría de la población que mantenían en una situación precaria y llena de miedo.

-La lucha política, años 60, es un elemento importante más. Se dice en un momento dado, refiriéndose a una reproducción del cuadro de Genovés 'El abrazo', que la lucha en la clandestinidad suponía «un vivir echando el bofe, coño».

-En especial, eso resalta en los episodios que se desarrollan en Asturias, con los maquis y la importancia que tuvieron para la familia de Velasco. Su hermano, en concreto, a quien pertenece esa frase, es un militante comunista y catedrático en Oviedo. También en la parte que tiene lugar en Alaska se aborda el comienzo de la conciencia ecológica, hoy más extendida.

-El pintor, Pedro Velasco, teje sus cuadros, y el aspirante a poeta y futuro profesor en Estados Unidos, Juan Gálvez, mantienen una amistad inquebrantable, honestos y maravillosos.

-No sé si merecen tales elogios, pero es indudable que traté de presentarlos como seres honestos en un mundo deshonesto. Y su amistad sufre altibajos, aunque, según se demuestra al final, se mantiene. En la novela, aparte del amor, traté de que la amistad desempeñase un papel fundamental.

-Rebeldía pero también frivolidad, lo mucho que cuesta ser joven, no prever ni adivinar el futuro, soñar despierto, vivir o no al margen del mercado cultural, evitar a toda costa compadecerse cuando las cosas vienen mal dadas.

-En la novela he pretendido que no se expresase así. Mi estilo es distinto. En ella la rebeldía es constante en los protagonistas, según se dice en la primera página. Frivolidad no hay mucha, aunque sí esnobismo. Cuesta ser joven y cuesta ser mayor. El futuro ha sido algo que se ha dejado de tener en cuenta. Despierto es cuando uno ve lo que casi todos; en el sueño somos distintos. El mercado cultural forma parte del mercado en general. Y compadecerse impide entregarse a la acción, algo que no dejan de hacer todos los personajes.

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