La mirada de Moré regresa a Gijón

Lucía Peláez Tremols al micrófono, en presencia de dos de las nietas del pintor, Juan Carlos Aparicio Vega, Ana Montserrar López Moro y Ramón Alvargonzález.
Lucía Peláez Tremols al micrófono, en presencia de dos de las nietas del pintor, Juan Carlos Aparicio Vega, Ana Montserrar López Moro y Ramón Alvargonzález. / DAMIÁN ARIENZA

Realismo y paisaje asturiano se unen en la exposición que acoge la obra de Mariano MoréLa familia del pintor muestra en el Museo Piñole una selección de sus cuadros

CARLA COALLA / RAFAEL SUÁREZ GIJÓN.

«El legado es importante porque permanece, se repite, nos ayuda y nos guía», destacó Íñigo Moré, sobrino nieto del pintor Mariano Moré (Gijón, 1899-Oviedo, 1974) durante la inauguración de la exposición en la que se podrán disfrutar los cuadros del artista hasta el próximo 22 de octubre. Una cuidada selección en la que el óleo sobre lienzo es el protagonista indiscutible, si bien es cierto que cada una de las imágenes es fiel reflejo de la época en la que fueron concebidas. Nacido en el centro de Gijón, en el seno de una familia acomodada, fue el tifus, tal y como contó Juan Carlos Aparicio en su introducción sobre la exposición, lo que «le empuja a tomar los pinceles». Moré se vio las caras con la Guerra Civil, se enfrentó a un consejo de guerra y pasó varios meses en la cárcel. Trazos de una vida que explican su obra, la verdad que refleja, así como el apego que siempre tuvo a su tierra, Asturias, que queda presente en muchas de sus creaciones.

Una década y media después de la última muestra institucional dedicada al autor, obras como 'Madre e hija', 'Rapazas en la fuente' o 'Los hijos del patrón' continúan destacando en la colección que conserva la familia Moré. Una producción y una vida que ha llamado la atención de Juan Carlos Aparicio Vega, doctor en Historia del Arte por la Universidad de Oviedo, no solo prestándose para ser el comisario de la exposición, sino recogiendo la historia del hombre y su obra en el libro 'El pintor Mariano Moré (1899-1974)', cuya presentación coincidió con la inauguración de la exposición.

Otra de las peculiaridades de Moré es que además del oleo, desde muy temprano cultivó el dibujo, lo que provoca que también haya muestras de su faceta como dibujante. Eso sí, son sus lienzos los que mejor definen las escenas de género, así como un costumbrismo muy personal que caracteriza su obra. Los retratos se mezclan, de manera llamativa, con el paisaje asturiano, por el que las pinturas se hacen más realistas si cabe. El comisario de la exposición lo describió durante la inauguración como «un compromiso social que Mariano Moré compartía con todos los pintores de la época».

Es esa lucha a través del arte la que sus nietos quieren identificar con el pintor, acercando algunas de las piezas más valiosas de su colección familiar a todos los asturianos. La mirada de Mariano Moré ha vuelto a casa.

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