«El Monasterio de Corias es mucho más catalán que asturiano»

Gerardo Boto. / HUGO ÁLVAREZ
Gerardo Boto. / HUGO ÁLVAREZ

«Todo el mundo relaciona Asturias con la sidra, el monte y Santa María del Naranco», sostiene el historiador del arte Gerardo Boto

A. VILLACORTA GIJÓN.

Gerardo Boto (leonés con orígenes mierenses por parte de padre, de 1967) fue ayer uno de los protagonistas de las V Jornadas de Arqueología Medieval organizadas por la Asociación de Profesionales de la Arqueología de Asturias (APIAA), que cuentan con el apoyo de EL COMERCIO y que se prolongarán hasta el próximo 10 de noviembre.

Este historiador del arte, profesor de la Universidad de Girona, centró su ponencia en el sentido de los espacios, determinado por sus funciones y por las personas que los habitan, pero también en su estructura. Y habló, por ejemplo, del Monasterio de San Juan Bautista de Corias, en Cangas del Narcea. Un edificio que -aseguró- «poco tiene que ver con lo asturiano en cuanto a su forma, sino que es mucho más catalán».

Así, Gerardo Boto encuentra paralelismos entre la edificación canguesa y la Seu de Urgell, en el corazón de los Pirineos. Una influencia que no es casual, sino que tiene nombre propio: Ponce, religioso catalán y obispo de Oviedo entre los años 1025 y 1035, que le imprimió su sello personal.

«La inspiración del Monasterio de Corias está en la vanguardia arquitectónica catalana», apuntó el historiador del arte, que ve en el edificio «un estilo mucho más moderno de lo que se construye en León, sin ir más lejos, durante esa misma época».

Fue también el prelado ovetense, que se trasladó posteriormente a Palencia, el encargado de abrir en la ciudad de Tierra de Campos «una especie de embajada cultural catalana» que impregnaría sus modos y liturgias. Y, al mismo tiempo, el culpable de que el Románico palentino respire ciertos aires de Asturias: «Ocurre, por ejemplo, en la cripta de la Catedral de San Antolín, que se parece mucho a la cripta de Santa Leocadia de la Catedral de Oviedo o a la de Santa María del Naranco».

En ese punto, Gerardo Boto se refirió al Prerrománico asturiano para defender que, «aunque siempre se podría hacer más» en cuanto a su conservación y difusión. «El Prerrománico es conocido y reconocido en Europa y España. Todo el mundo relaciona Asturias, el paraíso natural, con la sidra, el monte y la ventana trífora de Santa María».

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