Un año para mostrar al Valle más universal

Montserrat López, Otilia Requejo, Carmen Moriyón y Alina Brown, tras la ofrenda floral ante el busto de Valle. /  FOTOS: JOAQUÍN PAÑEDA
Montserrat López, Otilia Requejo, Carmen Moriyón y Alina Brown, tras la ofrenda floral ante el busto de Valle. / FOTOS: JOAQUÍN PAÑEDA

La exposición revela las influencias que marcaron la obra del gijonés, uno de los artistas que introdujo la pintura española en la modernidad Una ofrenda floral y la inauguración de 'Valle y los maestros' inician el 145 aniversario de su nacimiento

PABLO A. MARÍN ESTRADA GIJÓN.

La apertura de la exposición 'Valle y los maestros' en el museo que lleva su nombre sirvió ayer para homenajear al artista en el 145 aniversario de su nacimiento y cuando se cumplen los 35 años de la creación de esta institución. Una ofrenda floral al busto del pintor en los jardines de la quinta de Somió donde tiene su sede la Fundación, precedió al acto de inauguración y a la visita guiada por la muestra que contó con la presencia de la alcaldesa de Gijón, Carmen Moriyón, la concejal de Cultura, Montserrat López, y la directora general de Patrimonio del Principado, Otilia Requejo.

La exposición -que podrá visitarse a lo largo de todo el año dedicado al aniversario, hasta el 30 de diciembre- pretende situar la figura de Evaristo Valle en el verdadero contexto artístico e intelectual en el que desarrolla su obra, superando la visión parcial con la que en ocasiones se contempla a este creador. Un Valle «moderno y universal», en palabras de la comisaria de la muestra Grétel Piquer, que siempre estuvo en permanente contacto con las inquietudes estéticas de su tiempo y que formó parte de los autores que «introdujeron a la pintura española en la modernidad», afirmó la doctora en Historia del Arte.

Una treintena de lienzos y dibujos del pintor forman la exposición dividida en tres espacios diferenciados en los que las piezas de Valle dialogan con otras de maestros de diversas épocas en las que es posible establecer una relación de influencia (corroborada por documentos del propio autor, presentes en la muestra), ya que desde sus primeros trabajos «renunció a las academias y buscó su propio camino, fijándose en artistas que no siempre han sido grandes maestros, pero que le sirvieron para situarse en la modernidad», explicó Piquer.

Todas estas influencias aparecen marcadas por el contexto vital del creador gijonés y así se puede ver en el recorrido de las piezas expuestas, desde la atracción de las pinturas prehistóricas de la Cueva de Candamo (a la que él mismo organizaría excursiones desde su actividad en el Ateneo Obrero), pasando por maestros europeos como Botticelli y Rembrandt o españoles como El Greco, Velázquez o Goya, estos últimos redescubiertos «a través del éxito que tuvieron en París como representantes de la España negra y su cierto halo de artistas 'malditos'», detalló la comisaria de la exposición. Todos ellos aparecen en el apartado dedicado a los maestros antiguos.

Las sucesivas estancias de Valle fuera de España le pondrían en contacto con la obra de autores modernos y contemporáneos cuyo influjo se expone en los otros espacios. Así podemos cotejar la impronta de los pintores prerrafaelitas, de Millet, Cezanne, Van Gogh o Gauguin en retratos y paisajes compuestos por el artista asturiano. Lienzos como la 'Maternidad negra', firmado al final de su vida, es un elocuente ejemplo de su interés por autores como Paul Gauguin. Y tal vez donde resulte más evidente su capacidad para impregnarse de la sensibilidad estética de su época sea en el apartado donde concluye este recorrido: los carteles de Toulouse Lautrec, las caricaturas de Leonetto Cappiello o las pinturas de Edvard Munch o Modigliani (de quien fue vecino en París), encuentran su reflejo en algunas de las obras de Valle presentes en esta exposición clave para entender su pintura.

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