Una orgía de sexo, violencia y sangre desata la polémica en los Teatros del Canal

Una orgía de sexo, violencia y sangre desata la polémica en los Teatros del Canal

La obra, que acaba hoy a las siete de la tarde, es una performance de «non stop» en la que el público cuenta con zonas de descanso, cafetería y personal de atención especializado

EL COMERCIOGijón

24 horas 'non stop' en el teatro. Sexo, orgía, sangre. Ingredientes muy muy llamativos para una obra, 'Mount Olympus. To Glorify the Cult of Tragedy', que el creador belga Jan Fabre presenta en la Sala Roja de los teatros del Canal, en Madrid.

'Monte Olimpo. Para glorificar el culto a la tragedia', es una pieza inspirada en la cara más oscura de la tragedia griega. A las siete de la tarde de ayer, terminó este singular espectáculo, convertido en un maratón de violencia, sexo -con masturbaciones, erecciones y «fisting» (que consiste en introducir el puño en el ano), entre otras prácticas- y sangre, que acabará hoy, también a las siete de la tarde.

El público llegó al teatro equipado con cojines, mochilas y petates. El teatro tiene habilitada una sala dormitorio y otra de descanso para quien no aguante toda la obra. Encima de las tablas los actores lo tienen más difícil, sólo hay una pausa de media hora y tienen que dormir en el backstage o en turnos de descanso sobre el mismo escenario.

Relajarse y disfrutar de este experimento teatral es el objetivo de los 850 espectadores que han llenado la sala.

La performance, en la que intervienen una treintena de artistas, se representa en varios idiomas -inglés, francés, alemán, holandés e italiano- y cuenta con sobretítulos en español. Los espectadores pueden entrar y salir libremente de la sala durante la representación, que incluye momentos de alto voltaje sexual; «es una auténtica bacanal romana», advertía antes de empezar el propio Jan Fabre, que explicaba acerca del espectáculo que «la idea es la de lograr una catarsis como con las antiguas tragedias griegas, preguntarse si se podía lograr en el teatro actual».

Así, con esta obra, según sus palabras, quiere provocar en el público una «catarsis física y mental», como así ha sucedido «en todas la ciudades» por donde ya ha pasado, como París, Belgrado o Sevilla. «La gente llora, se duerme, grita, aplaude y todo el mundo se queda hasta el final», aseguraba.

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