El Comercio

Vladislav Sulimsky ya está ensayan do en el Campoamor.

Vladislav Sulimsky ya está ensayan do en el Campoamor. / Mario Rojas

«'Mazepa' es la culminación de la música rusa para un barítono»

  • Vladislav Sulimsky, barítono

  • El cantante bielorruso será el protagonista de la ópera de Tchaikovsky, primera representación de la LXIX Temporada de Ópera de Oviedo

El próximo domingo, día 11, se levantará el telón de la LXIX Temporada de Ópera de Oviedo, subiendo al escenario la obra 'Mazepa', de Tchaikovsky, que además será estreno nacional. Los espectadores tendrán la oportunidad de ver la función asimismo el 13, 15 y 17 de septiembre. El interés que ha suscitado es grande, llegando peticiones de entradas desde el mismísimo Toronto. EL COMERCIO se acercó a uno de los ensayos que estos días están proporcionándole la textura a una composición de la que el director, Rossen Milanov, ha dicho que posee «una música absolutamente gloriosa», que acompaña la historia de Iván Mazepa -encarnado por el barítono bielorruso Vladislav Sulimsky-, un cosaco que vivió a caballo entre el siglo XVII y el XVIII, que hoy da nombre al aeropuerto de Kiev y cuya figura aparece en los billetes del país ucraniano, mientras que en su país de origen, Rusia, se le considera desleal. Pero el libreto y la partitura de Tchaikovsky envuelven, sobre todo, por el dramático relato que narra el amor y la locura que crecen alrededor de un Mazepa maduro y la joven María, que interpretará la soprano de Azerbaiján Dinara Alieva.

Vladislav Sulimsky (Molodechno, Minsk, Bielorrusia, 1976) hace un descanso en uno de sus ensayos. Al principio, es hombre de pocas palabras. O acaso atrapado por el carácter de su personaje, al que defiende. Finalmente, se distiende y regala algunas risas.

Usted hizo sus primeros estudios en la Escuela de Música de Molodechno. ¿Qué le llevó por esos derroteros artísticos?

En principio, no hubo motivos particulares ni familiares. Se debió a la casualidad. Y, después, decidió el destino.

Al que usted contribuyó ampliando el horizonte en San Petersburgo y también Milán...

Tengo un amigo que estudió en Milán y eso favoreció que me trasladara allí, a donde continúo yendo para perfeccionarme con maestros como Renata Scotto, Raimundo Mettre o De Napoli.

Pero, sin duda, ha sido el Teatro Mariinski de San Petersburgo, donde ha situado su eje profesional. Ahí ha sido solista de los Jóvenes Cantantes y posteriormente solista de la compañía...

Sí, podría decir que es mi segunda casa, allí he crecido. Este mismo año hemos hecho en el Mariinsky 'Macbeth' y 'Simón Boccanegra' (ambas de Verdi).

En su repertorio están también otras óperas de Tchaikovsy, 'Eugene Onegin', 'La dama de picas', 'La hechicera'... ¿Fueron roles muy diferentes al de Mazepa?

Cada papel tiene sus características, sus detalles... Pero el de Mazepa es uno de los más difíciles para un cierto tipo de voz. Es la culminación de la música rusa para un barítono.

¿A qué obedecen esas dificultades vocales?

A un diapasón de gran amplitud, que incluye más de dos octavas. Y a una línea musical de saltos muy contrastados.

¿Es igual de compleja su vertiente actoral?

No, eso no es tan complicado. Salvo por la evolución del personaje, que atraviesa tres fases, una primera en la que es fuerte y poderoso, la segunda en la que aparece el amor y la final en la que acaba destruido. Pero cada rasgo está en la música de Tchaikovsky. Y esa genialidad musical ayuda mucho.

El personaje histórico de Mazepa, a día de hoy, es admirado en Ucrania y considerado un traidor por los rusos. ¿Cuál es su opinión?

Son juegos políticos actuales, que nada tienen que ver con la obra. Mazepa vivió en su tiempo e hizo lo que pensó adecuado. Es fácil juzgar no habiendo estado presente en aquella época...

Pudiera dar la impresión de que la identificación artística que ha hecho con Mazepa le lleve a defenderlo personalmente...

(Risas). No, no es eso... Es que la ópera no refleja una figura política, sino a un hombre con su drama... Para una persona actual, su forma de obrar puede ser opinable, si fue correcto que se aliara con los polacos y los suecos frente al zar Pedro el Grande... Sin embargo, en la ópera solo se habla de eso al paso. El aria principal es de amor...

Habiendo recorrido muchos de los grandes teatro del mundo, ¿cuál es su juicio acerca de la recepción de la ópera en la sociedad actual?

No es un momento ideal, pero sí de apertura de expectativas. Aparecen nuevos nombres y voces espectaculares. Y hay flujos interesantes en el mercado, con nuevas producciones. Pero la ópera no deja de ser un eco de lo que acontece en general, que son tiempos confusos.

¿La música podría contribuir a esclarecer un poco la confusión?

¡Ojalá todos los políticos escucharan más música! (Sonríe).

Es la primera ocasión que viene a Asturias y al Teatro Campoamor, su estreno entre nosotros. ¿Cuáles son las sensaciones de este contacto inicial?

Desde que he llegado, no puedo decir otra cosa que no sea la de que me siento encantado. Por todo, en general. Por el ambiente de la ciudad, por el clima, por la gente que me rodea... Siento que hay muy buenas vibraciones.