El Comercio

Ángel Stanich llena con sus ritmos ácidos el Jardín Botánico

Ángel Stanich, anoche en el Botánico.
Ángel Stanich, anoche en el Botánico. / PURIFICACIÓN CITOULA
  • Poseedor de un verbo propio, demostró por qué se ha labrado un camino propio de éxito

Septiembre es tal vez el mejor y menos comprendido de los meses. Va dejando atrás el verano y le prepara una alfombra elegante al otoño. Es el principio de curso, el momento de los propósitos y las colecciones imposibles, el de los días que van perdiendo sol y las noches que ganan horas, el del fresco, no el frío (salvo temperaturas que de chifladas se irán haciendo normales). El mes en el que despedimos las delicias del Jardín Botánico en forma de conciertos, que el resto están variando todo el año.

Para este fin de fiesta se vino anoche el inclasificable Ángel Stanich, poseedor de un verbo propio y de una forma de funcionar que de personal te acaba llevando a su vera, acompañado por su guitarrista, Víctor Pescador, muy fino.

Comenzó con 'Amanecer caníbal', entregado, y siguió con 'Mis Trueno '89', entre algunos problemillas de sonido, haciendo algo de percusión a zapatazos sobre el escenario y manteniendo el diálogo justo pregunta-respuesta con su público asturiano con bromas sobre 'pokémons' incluidas.

'La noche del coyote', 'El Río', 'El outsidier', 'Carbura'. No hubo un momento de tregua. O 'Camino ácido'. No en vano le ha bastado un disco y un epé y un camino propio, ácido e irreverente para ponerse al frente de un relevo generacional desgreñado y barbudo. Pasa de promoción a la antigua usanza y hace las cosas tan a su manera como sus canciones. Es posible que echemos de menos entrevistas, pero sus composiciones no dejan lugar para las dudas.

Aire fresco y algo melancólico, muy apropiado, con el buen ambiente habitual pero con pantalones largos y menos piel a la vista, Stanich se basta y se sobra para exhibir su repertorio y meternos dentro, con historias enajenadas, noches de coches y jergones, referencias americanas, licores fuertes y fluidos lisérgicos.

Ángel propuso y el público del Botánico dispuso. Que sea hasta el año que viene.