El Comercio

Parte del elenco, durante un ensayo en el Teatro Jovellanos previo al estreno absoluto, que será este sábado.
Parte del elenco, durante un ensayo en el Teatro Jovellanos previo al estreno absoluto, que será este sábado. / DAMIÁN ARIENZA

Rock para Shakespeare

  • El Jovellanos estrena el sábado la versión musical de 'El sueño de una noche de verano' del dramaturgo inglés

«Belleza, magia, ilusión y, sobre todo, mucha música» son los ingredientes básicos que hacen falta para representar el clásico de William Shakespeare 'El sueño de una noche de verano'. Unos ingredientes que pondrá, con «empeño y duro trabajo», la compañía gijonesa Teatro del Cuervo en su novedosa versión musical de la obra del dramaturgo, poeta y actor británico el sábado en el Teatro Jovellanos de Gijón.

Con músicos sinfónicos y de rock and roll como acompañamiento pregrabado, subirán al escenario diez actores para interpretar la propuesta que se hizo, el pasado mes de abril, con la edición número once del Premio Jovellanos de Producción Escénica. Y es que, aunque hayan pasado cuatrocientos años de la muerte de Shakespeare, «la historia y la magia» de esa gran obra siguen permaneciendo «fuertes» y mantienen el listón muy alto, pues, según Sergio Gayol -director de la obra-, el dramaturgo inglés «siempre supone un reto, un reto complicado, pero apasionante».

«Es una versión familiar y contemporánea apta para todos los públicos», en la que la música es un ingrediente «muy importante», explica Gayol. «Una vez que escuchas una de las canciones, no puedes parar de cantarla, porque son muy pegadizas». Una situación que le pasa casi a diario al personal de vestuario. «Nos dicen que están hartos de estar cantándolas en todo momento mientras trabajan». Y eso que, en un inicio, la música «empezó siendo solo un complemento y terminó en todo un musical».

Con un presupuesto de 45.000 euros, han conseguido crear un espectáculo «mágico», en el que se une interpretación, música y danza y en el que destacan, también, «un maravilloso vestuario, las ilustraciones y el trabajo técnico». Todo ello para dar vida a dos personajes que deciden huir de la ciudad en la que viven para entrar a un bosque lleno de misterios.

En definitiva, tanto los protagonistas como los espectadores deberán hacer una única cosa: soñar. Porque, «si uno sueña mucho, consigue cambiar la realidad».