El Comercio

Maite Alberola.
Maite Alberola. / M. ROJAS

«He llorado en los ensayos al sufrir con Margarita»

  • La cantante valenciana protagoniza el 'Fausto' que este domingo llega a la temporada operística del Teatro Campoamor

  • Maite Alberola Soprano

Maite Alberola (Valencia, 1982) fue cantante revelación de los Premios Líricos Teatro Campoamor en la temporada 2008-2009, por sus papeles como condesa Almaviva en 'Las bodas de Fígaro' (Teatro Liceo de Barcelona) y Katiuska, en la zarzuela del maestro Sorozabal (Teatro Arriaga de Bilbao). A partir de mañana encarna a la protagonista de 'Fausto', Margarita, en la segunda ópera de latemporada, creación de François Gounod. Hace tres años ya fue Freia en 'El oro del Rin'.

Entre sus maestros ha tenido grandes nombres del mundo operístico. ¿Cuáles han sido más significativos para usted y qué importancia tiene ese magisterio?

Quien más me ha enseñado es Enedina Lloris, que estará además en Oviedo para ver la representación. También, Darrell Babidge, que asimismo acudirá. No sólo me han dado consejos técnicos, sino que me han orientado en esta carrera tan difícil.

¿Qué valor supuso en su trayectoria la concesión del galardón que recibió en el Campoamor?

Un ánimo enorme para seguir estudiando y perfeccionándome. Estaba empezando. Y apoyos así, que venían de grandes directores que confían en ti, adquieren una gran magnitud.

Además, la unen otros vínculos con Asturias, su marido fue músico de la OSPA...

Antes de ser cantante yo tocaba la viola -él es trompetista- y la primera vez que vine a Asturias fue acompañándole en una gira de verano.

¿Por qué hizo la transición de la viola al canto?

Fue una cantante durante las clases de viola en las que hacíamos prácticas corales, la que reparó en mi voz. Y la Escuela de Canto Sant Gervasi, de Sabadell, a la que fui, produjo el punto de inflexión definitivo.

Siendo dos músicos en la familia, ¿hablan mucho de partituras?

Pues la verdad es que en casa, muy poco. Sólo cuando estamos comenzando algún proyecto. No estamos siempre haciendo análisis musicales.

¿Tiene compositores predilectos?

Desde hace dos años, he notado que me ha madurado la voz y que posee mayor amplitud. Me siento muy bien en roles de Puccini, de Verdi..., románticos, líricos, con una orquestación densa, sin pasarse. O en este mismo papel de Margarita, envuelta por la orquesta, que es un papel lírico con un poco de dramatismo.

Ha trabajado con Franco Zeffirelli y con Emilio Sagi. ¿Nos cuenta cómo fueron esas experiencias?

Las dos fueron como alcanzar un sueño. La producción de Zeffirelli de 'I pagliacci', en el Teatro Carlo Felice, de Génova, era grandiosa y al tiempo te devolvía el alma infantil con su espíritu de circo. Una preciosidad y una de mis mejores experiencias, tanto musical como escénica. Con Sagi tengo unas tremendas ganas de volver a trabajar, después de 'Katiuska'. Entra en los personajes pensando cada palabra, es fantástico para los actores, incluyendo su concepción cinematográfica.

Ya en la víspera del estreno de 'Fausto', ¿cómo han sido los ensayos con Álvaro Albiach y Curro Carreres, musicales y escénicos?

A Carreres ya lo conocía y todo lo que hace en escena está justificadísimo, es una mente clarividente. A Albiach, aunque es valenciano como yo, le he conocido ahora. Y dirige con total respeto por lo que el compositor quiso expresar, al tiempo que te deja muy libre, es muy flexible. Los ensayos han sido una maravilla.

¿Se podría pensar que ya se siente más Margarita que Maite Alberola?

Pues la verdad es que he llorado mucho en los ensayos, sintiendo todaslas emociones de Margarita, los reproches de su hermano Valentín y su muerte, sufriendo con la crueldad de tener que matar a su bebé... Incluso las escenas en las que no estoy me conmueven. Claro está, luego hay que reconvertir todo ese caudal de sentimientos en arte.

¿Cree que tanto la ópera como la zarzuela ya son tratados de igual modo en el ámbito artístico?

Nunca he hecho distinciones. Creo que los dos géneros son igual de importantes. Puede que hace algún tiempo, la zarzuela no fuera considerada en términos equivalentes a los operísticos; pero cada vez se actualizan más las producciones y han llegado innovaciones necesarias, del mismo modo que en la ópera. Y la zarzuela es nuestra música.