El Comercio

Chucho y Joe en su cruce de caminos

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Chucho Valdés, al piano, y Joe Lovano, con el saxo, anoche, en el Teatro de la Laboral, en pleno concierto. / CITOULA

  • El pianista cubano y el saxofonista americano llenaron ayer el Teatro de La Laboral con su bop de raíces latinas

Los caminos del Jazz son infinitos e inescrutables y los músicos de sus diversos palos están siempre condenados a encontrarse en algún trecho del viaje. Ayer en el Teatro de La Laboral se pudo asistir a uno de esos gozosos puntos de encuentro de dos artistas de distintas raíces y trayectorias. El cubano Chucho Valdés y el americano Joe Lovano protagonizaron ese feliz cruce de caminos entre los ritmos cálidos del jazz latino y la fiesta desbocada del be-bop. Llenaron hasta la bandera (más de 1.000 personas) y convencieron desde sus piezas iniciales, en las que el protagonismo de cada uno estuvo bien repartido. Ya en el seguno tema, el bebop dialogaba con el mambo, maridando los estilos y procedencias de cada uno.

Valdés, hijo del mítico Bebo y fundador en 1973 de la big band Irakere, es toda una leyenda de la música latina, a quien siempre le ha gustado mezclarse con otros sonidos y otras experiencias, sin perder nunca el poso original del que procede. Lovano, por su parte, es un solista del saxo al que también le ha tirado el gusto por explorar nuevos ambientes sonoros y combinar estas aventuras con guiños y homenajes a los clásicos del jazz americano. Y a esos terrenos llevaron, por ejemplo, su interpretación al alimón de 'El día que me quieras', el tango que Gardel llevó por el mundo entero. Una versión para enmarcar. O en los boleros 'Bésame mucho' y 'Toda una vida'.

Unidos en la formación de quinteto, tal como se presentaron en Laboral, buscan a través de la base tradicional afrocubana una fórmula de eficaz ejecución en directo, una verdadera fiesta de dos virtuosos que dialogan disfrutando y haciendo disfrutar al público. Joe Lovano, aunque perfectamente cómodo e integrado, jugaba en minoría ante el resto de la banda, formada por tres músicos cubanos: Yaroldy Abreu a las percusiones, Gastón Joya al contrabajo y el también isleño Francisco Mela (espectacular a lo largo del concierto a la batería y que habitualmente toca con el saxofonista americano). Los dos artistas y el trío que les acompañaba ofrecieron un buen espectáculo desde su salida al escenario, que el público supo agradecer igualmente con sus aplausos y una sintonía en la que pronto les supieron meter los músicos. Al final, ovación.