El Comercio

Joaquín Pixán.
Joaquín Pixán. / E. C.

«Hemos querido corregir ciertos defectos de la canción tradicional asturiana»

  • El músico y el poeta Antonio Gamoneda llevan hoy al Jovellanos su 'Cancionero asturiano para el siglo XXI'

  • Joaquín Pixán Tenor

Música, poesía, tradición y renovación, se darán la mano esta tarde en el Teatro Jovellanos (20.30 horas) con la música y la letra suscritas por Joaquín Pixán y Antonio Gamoneda, un cancionero de nuestra tierra para el siglo XXI con vocación universal.

¿Cuál fue el germen de esta obra? -La necesidad, desde el punto de vista de Gamoneda y mío de corregir ciertos defectos que han deformado a lo largo del tiempo la canción tradicional asturiana. Pero no sólo eso, también nos propusimos un trabajo de reconstrucción y de creación, de insuflar aires nuevos, en la medida de nuestras posibilidades.

¿Y de qué modo fueron articulando la armonía de músicas y letras?

En el caso de las nuevas canciones, primero fue la composición del texto, por parte de Gamoneda, y partiendo de ese poema escribí la música. En el caso de las de tradición oral, se ha rehecho o cambiado parte de esa letra en algunos casos y de igual manera he procedido con la melodía.

¿Cómo ve el estado de salud de la tonada asturiana actual?

Creo que atraviesa por un interés creciente, con propuestas programáticas abundantes, unas más acertadas que otras. Sin embargo, no todo vale. Detecto unas maneras, unos estilos melismáticos un tanto hibridados por lo que se entiende vulgarmente como influencia de la copla andaluza, que nada tiene que ver en su estética final con nuestro canto tradicional.

Estará en el escenario poniendo las notas a la gaita, Iñaki Santianes. Quería preguntarle por la evolución de la gaita.

Sí, en este concierto nos acompañará Iñaki en el escenario, pero quiero recordar que en la grabación intervienen algunos de los gaiteros más reconocidos de la región, como Xuacu Amieva, Vicente Prado 'El Praviano', Oscar Fernández o Pablo Carrera, además del propio Santianes. La evolución de la gaita, más allá de matices que podrán hacer los propios gaiteros, es muy interesante; he dicho y escrito que esta hornada de gaiteros y fabricantes del instrumento que hoy triunfan en Asturias y fuera de ella, han conseguido una indudable mejora del instrumento y de la formación técnica y artística. Eso sí, no hay que olvidar a los iconos del pasado como José Remis Ovalle, con el que tuve la ocasión de hacer una gira por España, allá por el año 68 o 69.

¿Qué dificultades han de salvarse para entrelazar, digamos, los aires populares y las exigencias académicas de tono y timbre?

En el caso de Gamoneda es ocioso traer a colación su conocimiento de la lengua, en este caso en su expresión poética, pero sí quiero destacar su arraigado asturianismo, trasmitido por su madre, según el mismo confiesa, que le ha permitido elaborar un trabajo riguroso como en él es habitual. En mi caso decir que la música asturiana la llevo en mi ser, quizás no sea decir mucho, pero me permite, desde esta realidad, expresarme de la mejor manera que me es posible.

¿Qué memoria le queda de sus colaboraciones con Montserrat Caballé, que le distinguió como «la voz de tenor más bella»?

Esa afirmación es fruto de su generosidad y cariño hacia un colega 'menor', comparado con la grandeza de lo que ella es. En todo caso es algo que guardo en mi memoria y que agradezco sinceramente.

¿Es posible orientar al público que acudirá al Jovellanos?

Sí, se puede decir que vayan con los oídos abiertos y sin prejuicios. Con eso sería suficiente.

En tiempos turbulentos como los que corren, el arte es uno de los pocos horizontes que podría salvarnos de la confusión?

Sinceramente, creo que las armas que proporciona el arte en general y concretamente la música son imprescindibles para una vida con ambición espiritual.