El Comercio

«En los discos hablo de mis pequeñas miserias personales»

El cantautor gallego Iván Ferreiro.
El cantautor gallego Iván Ferreiro. / EFE
  • El cantautor hace una llamada al optimismo en su nuevo disco, que ha titulado 'Casa'. Hoy actúa en la Laboral junto a Antonio Orozco

  • Iván Ferreiro Músico

Sus discos son un reflejo de lo que ve fuera y de lo que le pasa dentro. Iván Ferreiro (Nigrán, Pontevedra, 1970) pisa esta noche tierras asturianas como parte de la gira 'Cómplices de Mahou'. A las 21 horas, en la Laboral de Gijón, presentará su nuevo trabajo, 'Casa', y recordará muchos de sus grandes éxitos. No estará solo. Con él en el escenario estará Antonio Orozco, «una de mis 'mahous' pendientes, por cierto», dice.

Su nuevo disco, 'Casa', ofrece un chute de positivismo al que no nos tenía acostumbrados.

Se puede ver como un disco más alegre, como el anterior. Es cuestión de pillarme el punto, porque siempre he intentado que mis canciones tengan un punto alegre.

No sé cuánto le influye, o si le influye, el paso de los años, que no es igual componer con 20 que con 40.

Voy madurando, aunque es una palabra que no me gusta mucho. Cada año cambio y también lo hacen mis circunstancias. Lo que creo es que hago siempre la misma canción, pero en momentos distintos.

¿Le da la impresión de que los seguidores no les dejan madurar? Loquillo ha hecho un anuncio de Gas Natural y se le han echado encima...

Me salva que he hecho discos muy distintos, entonces creo que lo que esperan de mí es que sea diferente.

En 'Casa' pone música a lo bien que se está aunque en realidad no sea así. ¿Busca el optimismo aunque cueste o ya está inmunizado?

Es que, a veces, no estamos mal y nos empeñamos en pensar que sí. En la vida hay muchas cosas que no son para tanto, y este disco busca que estemos cómodos y contentos con lo que tenemos. Tienes que solucionar tus problemas. En realidad, este disco lo veo como el camino que he recorrido el último año, que empecé muy mal, pero he remontado. Al final, resultó que mis problemas no eran para tanto. Mis discos los hace alguien que está guay, que tiene un trabajo y una familia y un lugar donde comer y dormir. En ellos hablo de mis pequeñas miserias de persona acomodada.

Muchos no solucionan los suyos porque esperan que lo hagan otros.

Eso pasa todo el rato y cada uno debería asumir su responsabilidad. Vivimos en una sociedad muy enfrentada. Nos venden que todo está fatal y, a lo mejor, no va tan mal, o sí, pero lo podemos solucionar.

Una sociedad como la de ahora, tan materialista, ¿nos está haciendo perder el norte?

Puede ser, pero es bueno aspirar a tener más cosas en la vida. La búsqueda de una felicidad personal está muy bien, aunque esto no te lo da la cantidad, sino la calidad. Por eso tenemos que plantearnos bien las metas y no buscarnos unas absurdas. Lo ideal es estar bien con uno mismo y con los demás.

¿Qué es para usted la música hoy en día? ¿Un refugio, solo un medio de vida o un cúmulo de cosas?

Lo es todo. Es mi refugio, lo que me da de comer y lo que paga el colegio de mis hijos. Es lo que llevo haciendo toda mi vida. No la veo como algo concreto, sino como algo que me rodea y que siempre se ha portado muy bien conmigo, seguro que mejor que yo con ella. ¡Tengo un trabajo cojonudo! Me gustaría seguir en él muchos años.

¿Qué opina de la música comercial de hoy en día?

Tengos hijos adolescentes que escuchan un poco de todo. El pop español, que es el que me preocupa, está en buena forma.

¿Le pone a sus hijos sus primeras canciones?

Son adolescentes, así que están en ese camino maravilloso y emocionante de descubrimiento. Les pongo de todo, no les guío. De hecho, nos recomendamos cosas mutuamente. La música sirve para ayudar a definir quiénes somos.

Solo el 8% de los actores puede vivir de su profesión en España. El porcentaje de músicos no puede ser mucho mayor. ¿Qué está pasando?

Empezaría planteando el tema del IVA, por ejemplo. Es muy complicado que un grupo se mantenga cuando está pagando unos impuestos tan 'heavies'. Tenemos unos gobernantes que nos lo ponen difícil, no creo que con intención de sacar más dinero para Hacienda, sino porque la música es conductora de idea y eso no les interesa. No es que no haya apoyos, pienso que no tenemos por qué tenerlos, de hecho, pero han conseguido que los niños no puedan entrar a conciertos hasta cumplir los 18 años. Ponen de excusa el alcohol y luego les dejan entrar al fútbol y a los toros. Parece que lo único malo para sus cerebros son los conciertos y eso dice mucho de la sociedad en la que vivimos y de quienes nos gobiernan.

No parece que vaya ha cambiar la tendencia.

Espero que al final ganemos los buenos. La gente que quiera llevar a sus hijos a conciertos lo hará, pasando de las autoridades. Seguro.