El Comercio

Asturias suena en Nueva York el Día de San Patricio

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La banda llanisca, en Nueva York. / Bras Rodrigo.

  • La Banda de Gaitas Llacín, de Llanes, ha participado en el histórico desfile de la Gran Manzana

Justo delante de la catedral de San Patricio. Ahí hicieron parada las gaitas y tambores de la Banda de Gaitas Llacín, de Llanes, mientras en la Quinta Avenida resonaba el himno de Asturias. La agrupación era una de las participantes en el gran desfile de San Patricio en Nueva York, que se tiñó de verde este viernes para celebrar su legado irlandés. Además de los asturianos, han participado representantes de los distintos pueblos de origen celta del mundo, como el gallego.

La delegación asturiana contó con Bras Rodrigo Álvarez Prieto al frente, que desfiló acompañado del presidente de la Celtiberian Heritage Society Foundation, Bernardo Ribeiro. Ellos, como el resto de los congregados, los que hacían el paseíllo y los que lo observaban, hiceron del día una fiesta en la que se bailó, se aplaudió, se fotografió y se filmó sin cesar a la banda asturiana, que hoy seguirá actuando. Esta noche ofrecerá su espectáculo musical en el Centro Español de Queens, en una cena-concierto de gala que todos los años se organiza con motivo de los actos del desfile celta más antiguo, más grande y más multitudinario del mundo.

Y es que, además de los representantes de distintos puntos del mundo, el desfile, que tuvo lugar a lo largo de la famosa Quinta Avenida de Manhattan, entre las calles 44 y 79, contó con variopintos grupos de música y danza de colegios, institutos, academias militares y asociaciones de todo Estados Unidos. Los participantes desfilaron acompañados por trompetas, gaitas, platillos y tambores, mientras enarbolaban banderas de Irlanda y Estados Unidos, así como grandes pancartas con mosaicos de San Patricio.

La asociación Emerald (Emerald Society), formada por policías y bomberos de ascendencia irlandesa de la ciudad de Nueva York, fue uno de los grupos más esperados y aclamados por el público, en un evento que duró aproximadamente seis horas y contó con alrededor de 100.000 participantes.

Esta celebración anual, la más antigua de Estados Unidos y a la que asisten cada año cientos de miles de personas, contó también con la presencia del alcalde de la ciudad, Bill de Blasio, que saludó a los asistentes con una bandera de Irlanda en la mano, vestido con corbata de color verde y acompañado por el gobernador del estado de Nueva York, Andrew Cuomo.

El desfile estuvo precedido por una gran misa en la catedral de San Patricio, el templo católico más grande de Norteamérica, situado en la Quinta Avenida de Manhattan y con capacidad para 2.500 personas.

Esta fiesta religiosa, que conmemora el fallecimiento de San Patricio, patrón de Irlanda, ha ido combinando la vocación católica con la que nació en 1762 -incluso antes de la independencia estadounidense- con la celebración popular, carnavalesca y laica.

Lugar de encuentro del alma celta

Pese al frío, miles de familias amantes de la cultura celta de distintas partes del mundo se desplazaron a Nueva York para asistir a esta multitudinaria celebración. "Venimos de Escocia a celebrar aquí San Patricio y pasar unos días de vacaciones (...) Nos encanta, lo celebramos cada año en nuestro país", dijo a Efe la edimburguesa Karen Donoghue, que acudió vestida de verde junto a su familia. Asimismo, la fiesta atrae cada año a turistas y residentes de otras ciudades del país, como Erica y Becky, dos estudiantes de la ciudad de Jersey que acudieron hoy por primera vez al desfile. "No soy irlandesa pero me gusta sumergirme en otras culturas y tradiciones. Estamos aquí para pasarlo bien, para celebrarlo como si fuera una festividad estadounidense", explicó Becky, que lucía una cinta en el pelo con el clásico trébol de tres hojas.

Según la leyenda, San Patricio se valió del trébol de tres hojas -símbolo nacional de Irlanda-, para explicar el dogma cristiano de la Santísima Trinidad durante su labor evangelizadora, uno de los motivos por los cuales la fiesta está ligada al color verde. En honor a esta tradición, el emblemático edificio Empire State se iluminó de verde para conmemorar una de las fechas más señaladas en el calendario irlandés.

Los numerosos establecimientos y pubs de la ciudad ofrecen actividades lúdicas, menús, bebidas y precios especiales durante todo el fin de semana con motivo de la festividad, en la que, como es habitual, se consumen grandes cantidades de alcohol, en especial cerveza.

De acuerdo con datos oficiales, más de 33 millones de personas en Estados Unidos son descendientes de irlandeses, muchos de los cuales emigraron de la isla como consecuencia de la Gran Hambruna que tuvo lugar en los siglos XIX y XX. Entre ellas se encuentran varios miembros de la Administración de Donald Trump, como el vicepresidente Mike Pence y el jefe de estrategia del presidente, Steve Bannon.

El estado de Nueva York, al igual que gran parte de la costa este de Estados Unidos, hereda una profunda tradición y cultura de ese país, ya que más del 12 % de la población es de origen irlandés, si bien el día de San Patricio no forma parte de los festivos en el calendario laboral o escolar.

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