El Comercio

Vivaldi sin galanterías

El concierto de Europa Galante en Oviedo.
El concierto de Europa Galante en Oviedo. / A. PIÑA
  • La sala de cámara del Auditorio se queda pequeña ante el éxito de los conciertos de la Primavera Barroca

La sala de cámara del Auditorio Príncipe Felipe se está quedando justa para los conciertos de la IV Primavera Barroca, lo que sin duda es un éxito y suma puntos para futuras ediciones. El jueves, apenas había localidades libres para escuchar a Europa Galante, el conjunto formado y dirigido por el violinista y solista Fabio Biondi en un concierto dedicado íntegramente a Vivaldi.

Si hace unos 40 años había un Vivaldi canónico, vibrante y brillante, representado por grupos como 'I Musici', desde finales del siglo pasado, las visiones y versiones sobre la música de 'Il prete rosso', el cura rojo, han proliferado hasta el punto que se puede afirmar que cada grupo de música barroca tiene su Vivaldi particular. El Vivaldi de 'Europa Galante' es de los más solventes. Comedimiento en el vibrato, empaste cerrado en las cuerdas, alegría virtuosa en el violín solista, fraseos generalmente cortos y cerrados, y cierta sobriedad en el continuo, en donde la tiorba o el laúd juegan un papel similar e incluso mayor que el clave, son algunas de las cualidades de este Vivadi de Europa Galante. Y, sin embargo, el concierto de Biondi en Oviedo, aunque fue muy aplaudido, no estuvo totalmente a la altura de lo esperado.

Primera parte mejor que la segunda, esta última centrada en obras de Vivaldi -RV 189, RV 222, RV 367 y Sinfonía de la ópera 'La Griselda'- que no se habían editado en vida del autor. Recordemos que el término «sinfonía» son obras en tres movimientos, igual que los conciertos, que se solían interpretar a principios del XVIII como oberturas de ópera. De la primera parte resultó magistral la versión del 'Concierto para viola d'amore y laúd en re menor', con Biondi impecable en la viola de amor y un exquisito G. Pinardi, en el laúd. Bien realzado el Contrapunto y equilibrado entre los solistas Biondi y Rognoni, resultó el 'Concierto para violines y cuerdas en la menor', RV 522 una de las obras más expresivas de Vivaldi. Fue el Vivaldi más compacto en obras en los que el virtuosismo atropellado -Allegro final del Concierto para violín en si bemol, Rv367- y algunos desajustes en la afinación, varios de ellos achacables a Biondi, no respondieron, en mi opinión, a las altas expectativas. El público aplaudió y mucho. Biondi, ameno y simpático contó la anécdota de un Haydn niño cantando en la catedral de Viena en el oficio fúnebre por la muerte de Vivaldi, lo que le dio pie para una propina haydiana, paradójicamente más atinada que en algunas obras de Vivaldi.

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