El Comercio

Joyce DiDonato, música entre la guerra y la paz

Joyce DiDonato, durante el concierto que ofreció ayer en el Auditorio de Oviedo.
Joyce DiDonato, durante el concierto que ofreció ayer en el Auditorio de Oviedo. / PABLO LORENZANA
  • La mezzo americana, acompañada por Il Pomo d'Oro, cierra el ciclo de conciertos del Auditorio con un insólito recital que conjuga canto y representación

Lo novedoso muchas veces está enraizado en lo antiguo. Ya el viejo Claudio Monteverdi exploró en su colección de 'Madrigales guerreros y amorosos' el contraste entre la guerra y la paz; los cantos a Marte y al amor. Bajo el título 'En guerra y paz. Armonía a través de la música', Joyce DiDonato y el conjunto Il Pomo d'Oro, dirigido por el clavecinista Maxim Emelyanichef, ofreció en lo que se podría calificar como un recital 'representativo', por la intencionada puesta en escena, su versión de esa dualidad que va del horror, la desdicha y la desesperación a la serenidad, la alegría y la esperanza. En el programa, una primera parte dedicada a arias barrocas en las que, a veces de una manera algo forzada, expresan el desaliento provocado por la guerra. Y una segunda parte también sobre arias barrocas a la que se suma la versión instrumental del 'Da pacem, Domine', de Arvo Park, obra compuesta como homenaje a las víctimas del atentado de Atocha, en el 2004. Y subrayando ese carácter 'representativo', una concepción escénica dirigida por Ralph Pleger con proyecciones de Yousef Iskandar y coreografía de Manuel Palazzo.

Ya antes de empezar el concierto, el escenario está en penumbra, con la cantante y el bailarín en escena. A partir de ahí empieza toda la primera parte continuada tratando de crear un relato común a través de las arias de Haendel, de Leo y de Purcell y los pequeños interludios orquestales de Purcell, Cavalieri y Gesualdo.

El canto de DiDonato es apasionado y muy expresivo. Su buen volumen de voz le permite matices extremos, entre el grito y el susurro, y esa interpretación apasionada está por encima de limitaciones en los graves, muy cortos, pero que para nada perjudican el espectáculo. Excepcional Il Pomo d'Oro con Maxim Emelyanichef, con un barroco muy tenso y también pasional. Al mismo tiempo que ejerció como clavecinista, el director tocó la corneta con muchísimo gusto en la 'Chacona' de Purcell.

Cerrando el concierto, Joyce DiDonato se dirigió al público en castallano e inglés, haciendo una loa a Oviedo, ciudad que conoce por sus actuaciones en el auditorio y por los extintos Premios Líricos Teatro Campoamor. Explicó que «Oviedo es una ciudad en la que, a través de la música y la vida en la calle, se respira paz». Comento que esa mañana había paseado por el Campo San Francisco y había comido el «bollu», respirando un ambiente «encantador».

Como propinas, interpretó un aria barroca de Jommelli y el delicadísimo lied 'Morgen' o 'La mañana', de Richard Strauss, que le sugería la idea de «un nuevo amanecer del mundo en paz».

Abarrotado como estaba el auditorio, estalló en aplausos una vez finalizado el concierto.

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