El Comercio
Jorge Martínez.
Jorge Martínez. / LUIS MILLÁN / EFE

«La obligación de un artista es transgredir, no caer bien a todos»

  • Presenta estos días en los Yelmo de Oviedo y Gijón 'Mi vida entre las hormigas', el documental que cuenta la historia de su banda

  • Jorge Martínez Líder de Ilegales

El pasado viernes se estrenaba en los cines Yelmo de Oviedo y Gijón el documental 'Mi vida entre las hormigas', de Chema Veiga y Juan Roja. En él se repasa la trayectoria vital y musical de Jorge Martínez y de su banda Ilegales. Ayer, firmaba discos en la Fnac y acudía una proyección en Oviedo. Hoy, repite presencia en los cines de Gijón. Un disco con algunos de sus clásicos regrabados más un tema nuevo y un libro con extractos de las memorias inéditas del rockero asturiano completan el pack que acompaña al DVD que tiene a la venta. Hablamos con Jorge Ilegal de todo ello, mientras prepara su gira de verano.

¿Cómo encaja el verse protagonizando un documental después de tantos años con Ilegales?

Reconozco que he sufrido cierta erosión rodando por ahí. Ahora resulta más cómodo que en los 80, entonces las carreteras estaban hechas de puro tiempo, sin olvidar las constantes obras del sistema viario español. Los sistemas de sonido también están mucho mejor y ya no tiene uno que ir con el equipo a cuestas, con lo cual te erosionas menos también. Internet facilita las cosas, evita las cortapisas que en otros tiempos te podían poner para llegar a la gente. Ha cambiado el modo de afrontar este viaje largo en el que andamos.

En la publicidad que acompaña el lanzamiento confiesa sentirse nervioso «como un novato». y lo excitante que le resulta «que ocurran estas cosas después de tantos años».

No me siento nervioso, lo soy y espero que lo siga siendo mucho tiempo. Excitante, sí claro... Es la historia del grupo y en gran parte de mi propia vida, por tanto me toca de manera muy personal. Tuve la fortuna de verlo en los cines Yelmo de Madrid y es alucinante la calidad de la imagen, cómo suena... Y es excitante que hayamos hecho un disco con canciones regrabadas, otra inédita y se me haya permitido publicar unos extractos de mi libro 'Mi vida entre las hormigas', que llevo años amenazando publicar...

¿Revela en él algún secreto que añada interés al reclamo?

En él se describe el método que responde a todos los que me han interrogado sobre las fuentes en las que busco mis canciones. Ahí lo he contestado y os dejo el secreto. (Risas) ¡Mirad a ver lo que hacéis con él, eh!

Supongo que el documental le ha servido también para verse en retrospectiva. ¿Cómo ha sido su vida entre las hormigas?

Difícil. Hay que ser muy valiente y muy fuerte para mantener esta postura a lo largo de los años. He nacido con esa fuerza y mis compañeros de viaje también, así que hemos aguantado el pulso, creo que exitosamente. No ha sido fácil, en momentos ha sido bastante doloroso: hemos padecido desgracias como la muerte de Alejandro, al que vi crecer dentro de Ilegales. En los dos años que llevó el proyecto, otro gran amigo, Carlos, murió en un accidente y me ha impresionado volver a verlos en el documental.

¿Existe un secreto -como el de escribir canciones- para resistir en primera línea a pesar de las dificultades, comenzando por las del propio mercado?

La industria musical se ha envilecido constantemente y hay que mantenerse ajeno a ese envilecimiento. Lo que te mantiene vivo son las canciones. Cuando las tienes hay Ilegales y cuando no -como nos ha ocurrido- lo honesto es parar, disolver el grupo. Nuestro objetivo nunca ha sido ser famosos, todos los que están y han formado Ilegales son tipos que están locos por la propia música: eso vale para ser inasequible al desaliento cuando no tienes proyección mediática. Sabes que estás haciendo algo realmente valioso y es lo que te mantiene en pie.

No sé si ha seguido el caso de este chico de Lugones al que la policía investiga por haber fingido supuestamente su desaparición.

¿Me hablas de Javo? Lo conocí y me cayó muy bien, me pareció simpático y buena gente. Si es verdad que hizo ese montaje, no sé...Yo le aconsejaría más bien que deje de ser músico, ¡esta es una profesión dura! (risas y resuellos).

En la imagen promocional de 'Mi vida entre las hormigas' aparece con aquella corbata suelta que se llevaba y que recuerda a la de Pablo Iglesias. ¿Le ha copiado el look o vuelve la corbata?

Hemos querido recuperar la corbata que llevábamos en los 80 y que nos diferenciaba de los jipis. No creo que sea importante llevarla o no, digamos que es un pequeño guiño a todo aquello, sin más, aunque yo creo que no nos queda mal del todo.

Entonces cantaba que no le gustaban los jipis. En su último disco 'La vida es fuego', los hipsters tampoco parecen hacerle mucha gracia por el tema que les dedica...

Los hipsters ni me gustan ni me disgustan, son inocuos. Los jipis y los jipiosos no lo eran. Lo que pretendían era pensamiento único: todo el mundo era guay y fumaba porros...era una izquierda muy mal entendida, corta y dogmática: todo estaba prohibido. Los hipsters no son así, además son efervescentes: aparecen y vuelven a desaparecer. No es lo mismo. Los jipis eran infinitamente más tóxicos.

Y un apóstol de la lujuria, ¿cómo ve ahora el ramo?

¿Te refieres a la prostitución, al porno duro? ¿Al sexo en general? Hay cosas que han cambiado, aunque no para mejor y otras que siguen igual. La raza humana sigue siendo la misma que hace cinco mil años. Nuestra canciones de ahora y de 1981 describen una sociedad muy próxima a aquella en la que estaban inmersos Marcial, Juvenal o Catulo. La naturaleza humana es la misma.

Cualquiera de ellos podría tener hoy problemas con sus escritos ¿no?

Claro, Catulo era muy heavy. Ahora le prohibirían o acabaría en la cárcel. Es tremendo. Enseguida sale algún colectivo que se siente agredido. Llamas 'caballo' a una droga y te dicen que has llamado a una droga dura usando el nombre de un pobre animal. Yo no sé si estos días está permitido decir la palabra 'supositorio'... Parte de culpa la tenemos los artistas, porque nuestra obligación es la de transgredir y con ello ampliamos las cotas de libertad, sus fronteras se ensanchan. Cuando uno es políticamente correcto para caer bien a todo el mundo, esas fronteras se restringen y todo se encoge. Hemos llegado a ese punto, así que repito: '¡Supositorio!, ¡Supositorio!'

Alguna recomendación para pasar el verano sin caer en esos estremos y sin ser vulgar...

Ir a ver 'La vida de las hormigas' les resultará muy instructivo. Se sorprenderán y puede que al final le cojan afición al rock'n'roll, que no es tan mala como algunos sostienen. El rock'n'roll es nutritivo.

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