Asturias desfila en la Grande Parade

La Banda de Gaitas de Candás, a su paso por las calles de Lorient, que volvieron a reunir en la Grande Parade a decenas de miles de espectadores. / FOTOS: ALEJO FERNÁNDEZ PÉREZ

a Banda de Gaitas de Candás y el Grupo de Baile Xeitu brillaron en el día central del Festival de Lorient | El director de Xeitu, Paulino Santirso, feliz, lamentaba, no obstante, que «es una pena que tengamos que salir fuera para vivir algo así» L

ALBERTO PIQUERO LORIENT.

Explicaba Paulino Santirso, director del Grupo de Baile Xeitu, tras concluir su desfile en el concurridísmo Estade Moustoir de Lorient, mezclando la alegría y unas gotas de tristeza, que «es una pena que tengamos que salir fuera de casa para poder vivir una experiencia como esta». Se refería a la entrega incondicional de las decenas de miles de espectadores que bañaron de calor su paso por las calles de la ciudad bretona, en esta mañana dominical lucida de sol que un año más ha sido la jornada principal del Festival Intercéltico de Lorient, la Grande Parade des Nations Celtes.

Idéntica satisfacción mostraban los componentes de la Banda de Gaitas de Candás, que atravesaron las avenidas poniendo en el aire melodías bretonas junto a las asturianas en feliz comunión musical.

Ambas formaciones fueron la representación de nuestra tierra en una cita que convocó a setenta y un bandas y círculos procedentes de geografías muy diversas, teniendo la cabecera las delegaciones escocesas, pues en esta edición Escocia es la invitada particular del festival. Aunque inmediatamente les seguía la Prince Charles Pipe Band of San Francisco (USA) o las muestras del País de Gales, Irlanda, Cornualles o la Isla de Man. Sin olvidar las altas monteras gallegas. Y, claro está, el despliegue francés que multiplica banderas desde Nantes a la Bagad de Bomberos de Morbihan, cola del infinito pelotón y en prevención solo de incendios de la madera de las gaitas. Las llamas emocionales abundaron.

El adjetivo podría ser el que Lisardo Lombardía, el asturiano director del Festival Intercéltico, ha empleado para definir la pujanza cultural escocesa, «estoupousant», o sea, asombroso, imponente, pasmoso. Ese es el calificativo que le viene bien a la Grande Parade, en la que el vínculo entre la manifestación artística y la gente arracimada a su alrededor, sin un hueco en las aceras, palmas al compás para cada grupo, se antoja un milagro colectivo.

Y, como siempre, con notable abundancia de niños participando en los cuadros del desfile, que el futuro es hijo del presente. No hay mucho que añadir. «Estoupousant».

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